Trabajar duro está visto, por mucha población, como el camino a seguir, debido a que es el que llevará al éxito según el entorno en el que vivimos.

 

Pero ¿qué es lo que nosotros deseamos?, ¿estamos trabajando para vivir o viviendo para trabajar?

La mayoría de las personas creen que han de trabajar para poder asegurarse una jubilación, cumplir con todas sus obligaciones e intentar resolver las diferentes complicaciones o problemas que se presentan en el día a día.

Con el paso del tiempo, se pueden llevar a incrementar sentimientos de desánimo y tristeza por tratar de cumplir con todas y cada una de estas obligaciones.

 

“El exceso de trabajo es considerado como aquel realizado de tal modo que va más allá de la posibilidad de recuperación del individuo; este hecho puede representar un riesgo, ya que algunas personas pueden exigir mucho de su organismo y presentar dificultades de recuperación.” (Do Carmo Cruz Robazzi, Chaves Mauro, De Marchi Barcellos Dalri, Almeida da Silva, De Oliveira Secco y Jorge Pedrão, 2010)

La realización de estos excesos puede implicar sacrificios como falta de descanso, disminución del tiempo para estar con familiares o amigos o falta de horas para el ocio, entre otros.

“El trabajo realizado de manera excesiva favorece significativamente los agravios a la salud psíquica y mental de los trabajadores.” (Do Carmo Cruz Robazzi et al., 2010)

Nuestro mundo laboral afecta de manera directa a la calidad de nuestra vida privada.

Podemos llegar a sentir que no existe tiempo para la vida personal y, por tanto, solo estamos viviendo para trabajar. Sin darnos cuenta, nos podemos convertir en una pieza del engranaje de producción a costa de nuestra salud y/o nuestra propia felicidad.

 

¿Consideras que estás perdiendo a tus seres queridos?, ¿crees que el trabajo no te permite realizar todo lo que te gustaría?

La conciliación de la vida laboral, familiar y personal requiere de las siguientes cuestiones:

  • Disponer de recursos y estructuras sociales que permitan el cuidado de las personas dependientes.
  • Reorganizar los espacios y tiempos de trabajo.
  • Establecer medidas que posibiliten a l0s/las trabajadores/ras desarrollarse en las diferentes dimensiones de sus respectivas vidas.
  • Modificar los roles tradicionales de mujeres y hombres.

(Ministerio de Igualdad y Fundación Mujeres, 2010)

Es necesario un cambio social en el que se contribuya a la felicidad de todas y cada una de las personas que viven en nuestra sociedad.

Más horas de trabajo NO significan más creatividad y productividad. A menudo es todo lo contrario, por culpa del estrés y del cansancio.” (Rubio Hancock, 2019)

Necesitamos saber si queremos vivir para trabajar o trabajar para vivir y, a partir de aquí, luchar por conseguir lo que queremos. Luchar por estar más tiempo con nuestros seres queridos o haciendo nuestro hobbies preferido, entre otros aspectos.

 

“A menudo se nos presenta el trabajo como si fuera la única actividad que da sentido e importancia a nuestras vidas, o la que lo hace en mayor medida, lo que lleva a algunos a querer trabajar más de lo que en realidad hace falta.” (Rubio Hancock, 2019)

Escuchémonos a nosotros mismos y reconozcamos lo que queremos para conseguir ser felices.

¿Y tú? ¿Quieres vivir para trabajar o quieres trabajar para vivir?