¿Eres feliz?¿Sabéis que existe el día internacional de la felicidad? Es el 20 de marzo, justo un día antes del comienzo de la primavera, por lo menos en este hemisferio. Yo no lo sabía, me he enterado haciendo la correspondiente investigación para este artículo, en el que, por cierto, quiero hablaros justo de lo contrario. Bueno, no exactamente de lo contrario, no pretendo hablar de la infelicidad, pero sí del derecho, que parece que se nos niega socialmente, a «estar», que no «ser», infeliz.

No os revolucionéis, que no voy a defender el derecho a ser un gruñón y amargar la vida a vuestro entorno, ni voy a defender el derecho a ser una persona quejicosa las 24 horas los 7 días de la semana. Tampoco van por ahí los tiros… Me gustaría hablaros, y lo repito, del derecho a «estar», que no a «ser», y no por siempre y para siempre, infeliz.

De hecho, y esto es muy serio, si eres infeliz, el mejor consejo que puedo darte es que analices tu vida e intentes identificar la/s causa/s de esa emoción para que puedas cambiar ese estado de infelicidad. Si después de analizar, sigues sin saber qué te hace infeliz, o te das cuenta de que es tu estado de ánimo en general, que éste, no es el habitual, que estás taciturno, desganado, te falta apetito y duermes mal, te aconsejo que vayas al médico, que te hagan unos análisis por si hubiera alguna descompensación química en tu organismo que debieran compensar y si finalmente, la causa fuera otra, ve al psicólogo.

Puede que defienda el derecho a tener y expresar la emoción de la tristeza o de la infelicidad, pero desde luego no es el estado de ánimo ideal del ser humano, y por supuesto no es beneficioso ni para ti, ni para tu salud, ni para tu entorno.

A lo que íbamos. Tienes derecho a ser infeliz y a quejarte de ello. En la sociedad actual, incluida la virtual, no hacemos más que ver y recibir mensajes positivos que te animan, que te dicen que des gracias por lo que tienes y que seas feliz sacando lo mejor de la situación que tengas en ese momento, teniendo resiliencia, practicando mindfulness, yoga, hartándote a valeriana o haciendo limonada, si la vida te da limones…

Que conste, que no pretendo negar lo positivo que es para uno mismo y para su entorno ver la vida con alegría y optimismo, sólo defiendo que, en un día gris, en el que se está contrariado, en el que las cosas no salen como nos hubiera gustado, o simplemente uno no se encuentra con ánimo de ser una «sonrisa con patas», ese día, es muy positivo y aconsejable, que uno pueda expresar abiertamente su disgusto, sin sentirse juzgado por su entorno, ni recibir el consejo de «práctica yoga, que viene muy bien para el estrés». Pues mire señora, no es estrés, es mala leche sin más…

Porque, ¡seamos realistas!, ¡no todos los días nos sentimos felices, ni si quiera alegres! (que hay que hacer una distinción entre felicidad y alegría, porque no es lo mismo). Hay días en que aquel anuncio de hace años que te decía «¿a qué huelen las nubes»?, lleno de un optimismo empalagoso, te dan ganas de vomitar. Hay días en que las inspirational quotes, los mensajes positivos de toda la vida, vaya, te dan ganas de romper el móvil cuando los lees en la pantalla, y ese sentimiento, esa emoción, es igual de legítima que la de la alegría eterna.

¿Habéis pensado en lo que conlleva psicológicamente guardarse las emociones, sobre todo las malas, sin darnos la oportunidad de desahogarnos y sintiéndonos obligados a poner buena cara a todo y a todos, cuando lo que tu cuerpo te pide es liberarte de todo ese peso?¿no lo habéis pensado?, pues os voy a decir.

Aparentar falsa felicidad y guardarse las emociones negativas produce frustración, irritabilidad, ira, ansiedad e incluso depresión. Por todo lo anterior, os digo, no sólo que podéis, sino que debéis y tenéis derecho a liberaros de esos sentimientos negativos, que tanto os pesan, sin ningún tipo de vergüenza o temor.

Eso sí, el mejor camino a recorrer para que una emoción negativa, ya sea tristeza, ira, frustración, o todas juntas, no sean un huracán para ti y tu entorno, es el de reconocer la emoción y aprender a gestionarla. Puedes gritar, llorar, las dos cosas juntas, volver a gritar, hacer deporte, correr como el viento o como la brisa y gritar al mismo tiempo, dibujar, escribir cómo te sientes, contárselo a alguien en quién confíes, volver a gritar, o hacer lo que quieras que te libere, eso sí, sin hacer daño a los demás, porque recordad que, todas las emociones son legítimas, pero no lo son, todas las formas de expresarlas. Es decir, se puede estar triste por algo, pero no es una forma correcta de expresar esa tristeza, el pegar a los demás. ¿Nos entendemos verdad?

Así que, después de todo lo anterior os digo que:

  • Tenéis derecho a sentiros infelices y a demostrarlo.
  • Tenéis la obligación de identificar esa emoción negativa y de expresarla de la mejor manera posible.
  • Debéis tener el ánimo y si éste no fuera suficiente, la fortaleza, para recurrir a todos los medios posibles para poder liberaros de esa emoción negativa que sólo entorpecerá vuestra vida y la de los vuestros.
  • Y para terminar, tenéis la obligación de intentar ser felices. Sí, está demostrado científicamente que ser feliz es beneficioso para la salud y la salud hay que cuidarla, así que la felicidad debe incluirse en nuestra rutina diaria. Para ello sólo tenéis que hacer cosas que os gusten, charlad, compartid tiempo con la familia y amigos, haced ejercicio, dormid bien, alimentaos bien y… ejerced vuestro derecho de comunicar vuestras desdichas de la forma más positiva posible, que eso también libera y nos da felicidad.

Y recordad:

 «Todas las emociones son legítimas, pero no lo son, todas las formas de expresarlas».