Seguro que todos tenemos un sueño, o varios, que nos gustaría cumplir. Es más, seguro que todos conocemos a alguien con un sueño logrado y seguro, que todos conocemos a muchos que tenían un sueño y que se han resignado a no conseguirlo. Puede, incluso, que uno de esos soñadores resignados seas tú y que te estés preguntando, ¿por qué algunos sueños son «posibles» y otros «imposibles»? ¿Qué diferencia a los unos de los otros?

En una situación neutra, es decir, sin vientos a favor ni en contra, y lógica, (que tu sueño no sea que el planeta Tierra se cubra de brillantina púrpura y esté habitada por unicornios), lo que diferencia los sueños realizables de los irrealizables es algo tan sencillo como, tú mismo.

Sí, sé que suena muy duro. Perdón, es lo que tiene la sinceridad, que a veces no nos gusta lo que oímos, pero te lo digo, (y me lo repito), con mucho cariño y educación: «La persona responsable de que tus sueños no se cumplan, eres tú». Y es que somos unos perfectos boicoteadores de la felicidad propia, (a donde se supone nos lleva el camino de «cumplir los sueños»).

Siempre encontramos una excusa, «no tengo tiempo», «no hay ninguna escuela de lo que quiero estudiar cerca de casa», «hoy no puedo», «mañana me pongo en serio», «es mucho dinero»,… (esta última nos puede condicionar algo más).

Nadie dice que conseguir nuestros sueños vaya a ser fácil o que no vaya a exigir sacrificios. Dos términos que se contraponen con la dinámica de la sociedad actual en la que todo está a nuestro alcance de forma inmediata, (y esto último, también podría servir como argumento boicoteador), pero es que los sueños, no suelen alcanzarse rápidamente.

En esta sociedad «relativa», donde si vemos a una persona con alguna discapacidad lograr un reto que a priori estaba dirigido a personas que no las tienen, donde si vemos a una persona enferma siempre de buen humor y con ganas de seguir viviendo o si vemos a alguien que ha tenido que luchar más que otros para conseguir lo mismo, decimos: «si ellos pueden, y mira que situación tienen, (y aquí está la relatividad), yo también puedo»; en ese momento, en el que sea lo que sea que hayamos visto, nos da una inyección de adrenalina tal, que hace replantearnos nuestras vidas, poner en valor lo que nos hace feliz e intentar ir a por ello, es cuando hay que ser conscientes, y esta es otra realidad, de que esa inyección de energía es efímera.

No puedes dejar tus sueños en manos de otros para conseguirlos, y tampoco la fuerza de otros te ayudará a conseguir tus sueños. Se necesita de energía propia, de motivación propia, para ello.

Teniendo en cuenta lo anterior, que la persona responsable de conseguir tus sueños eres tú, y que para conseguir tus sueños necesitas tener tu propia motivación, no vampirizar la ajena, vamos a hacer un pequeño esquema de los pasos a seguir para lograr nuestros sueños:

  • Identifica tu sueño.
  • Identifica qué herramientas tienes en tu poder para poder alcanzarlo.
  • Identifica qué herramientas necesitas y no tienes para poder alcanzarlo y qué debes hacer para conseguirlas.
  • Elabora un plan de desarrollo de objetivos, realista, para alcanzar tu sueño.
  • Una vez desarrollado el plan de objetivos, identifica las «metas volantes» de dicho desarrollo.

Las metas volantes te ayudarán a recorrer el camino de forma menos abrumadora. Que existan etapas de más fácil consecución que el sueño final, harán que lo visualices con menos estrés y la motivación de haberlas conseguido te dará fuerza para el resto del viaje. Recuerda, «pasito a pasito, se anda el camino».

Podría decirse, después de leer los puntos anteriores, que hay que tener una mente fría para conseguir nuestros sueños y puede que así sea. El romanticismo está en la consecución del mismo, no en los pasos a seguir hasta lograrlo. Para eso, hay que ser práctico. Por el camino aprenderás mucho de ti mismo; de tu capacidad de sacrificio, de tu capacidad para gestionar la frustración, de tus dotes organizativas, de tu sentido del compromiso y de la responsabilidad…Puede, incluso, que por el camino, modifiques tu sueño, lo cambies del todo o simplemente elijas otro distinto, y eso, no será fracasar, será darse cuenta, al intentarlo, de que quizás, no era el sueño correcto. Lo único que necesitarás, es una motivación fuerte que te ayude a conseguir lo que quieres.

Si después de leer este artículo, mis palabras ni te convencen ni  te animan a lograr tu sueño. Si después de todo lo anterior, aún necesitas de esa «motivación relativa» de la que hablamos antes, te dejo esta web de motivación, donde podrás encontrar todo tipo de citas, videos y consejos para todas las situaciones imaginables, incluso la de conseguir tus sueños…

Y recuerda:

  • sé valiente,
  • identifica tus sueños,
  • haz un buen plan de estrategia para lograrlo,
  • ten fuerza para vencer las adversidades, y
  • rodéate de gente que crea en ti y te anime a conseguirlo.

 

Sueña en grande y no corras. Disfruta del camino.