Hoy me gustaría hablarles sobre la Economía Ecológica (EE), un novedoso enfoque científico e interdisciplinario que desafía los postulados de la economía tradicional y representa un paso real y tangible en post de “lograr una sociedad realmente sostenible”.

Lamentablemente este enfoque sigue siendo muy desconocido fuera de los círculos de la academia especializada, tanto es así que muchos economistas ni siquiera saben de que se trata, llegando incluso a confundirla con la llamada Economía Verde. 

Economía Verde

Es la forma en que los grupos de poder han logrado capitalizar o “sacar provecho” a las crecientes preocupaciones ecológicas de la sociedad, apropiándose de conceptos e ideas surgidas del movimiento ecologista y adaptándolas a la lógica del mercado para así seguir perpetuando el actual modelo de capitalismo rapas.

Esta tendencia es fácilmente reconocible, ya que creo que todos hemos visto últimamente la proliferación de bienes y servicios que se jactan de ser “ecológicos” o “sostenibles”, y debemos diferenciar entre las pequeñas iniciativas locales de producción artesanal y las nuevas cadenas de grandes capitales que utilizan la ecología como una estrategia de marketing.

Es importante ser conscientes de que este fenómeno está muy relacionado con el marco de estrategias políticas y corporativas resultantes de las negociaciones de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Desarrollo Sostenible, este enfoque de “hacer negocio con la suerte de nuestro planeta” no es más que la penosa respuesta de nuestros líderes ante el cambio climático, y es el enfoque oficialmente adoptado desde la Conferencia Río+20. El mensaje es claro, “vamos a hacer lo que podamos por disminuir nuestro impacto ambiental, pero lo principal es seguir haciendo dinero”.

Economía Ecológica

Se trata de un esfuerzo académico basado en el desarrollo de métodos científicos para la gestión sostenible de los recursos y para el estudio o valoración de la (in)sostenibilidad de nuestro impacto ecológico a distintas escalas, es decir que sus métodos de análisis pueden aplicarse a ciudades, países o a la sociedad en su conjunto. Para esto se utilizan un conjunto de modelos de producción integral e incluyente que toman en consideración tanto variables ambientales como sociales.

Un buen ejemplo es el Modelo dinámico de sistemas socioeconómicos basado en la Teoría de la jerarquía de Mario Giampietro y Kozo Mayumi (1997), el cual concibe la sociedad como un sub-sistema jerárquico y complejo en interdependencia con su medio ambiente, es decir, con los ecosistemas que sustentan su existencia. Una buena alegoría seria ver a la sociedad como un solo organismo interactuado con su entorno.

La idea o crítica principal que arroja este análisis es que el afán por “desarrollo económico” de la sociedad moderna se puede describir en términos de una aceleración del rendimiento de energía en los sectores primarios de su economía, generando una gran presión sobre los ecosistemas y su delicado equilibrio. Este tipo de presión es llamada Presión Bio-económica (BEP) y es generada por la actividad social obsesionada con la mejora del nivel de vida material. La (BEP) tiende a impulsar la producción de energía y materia cada vez más rápido dentro del proceso económico (por ejemplo, produciendo y consumiendo más bienes y servicios per cápita).

Si aún no te queda claro que es la (EE) te invito a ver el siguiente video del Dr. Joan Martínez Alier, Catedrático de Economía e Historia Económica de la U.A.B de Barcelona, investigador, autor e impulsor del Ecologismo Político en España, quien hace un fuerte llamado de atención a los economistas y nos recuerda un poco los límites de nuestra realidad para así poner en perspectiva la insostenibilidad de nuestras prácticas sociales.

Al abstraernos del dinero se puede ver lo que es realmente importante: las funciones eco-sistémicas, los flujos de materiales y energía, los límites planetarios, las relaciones comunitarias, etc. El primer paso es cambiar tu perspectiva y empezar a pensar en nuevos términos… Preocúpate por el gasto energético y el desecho de materiales ligados a tu consumo de bienes y servicios, también piensa un poco en como la extracción de materias primas utilizada en la producción de lo que consumes puede tener impactos sociales en otras partes del planeta (lamentablemente si te pones a averiguar los casos son muchos)…Y  finalmente, piensa como puedes contribuir activamente con la transformación positiva de tu entorno, evitando su deterioro.