La palabra Amok  viene del idioma malayo y significa ataque de locura homicida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo describe como un episodio aleatorio, aparentemente no provocado, de un comportamiento asesino o destructor de los demás, seguido de amnesia y/o agotamiento. A menudo va acompañado de un viraje hacia un comportamiento autodestructivo, es decir, de causarse lesiones o amputaciones, llegándose hasta el suicidio.

 

Quiénes padecen esta enfermedad

El síndrome de Amok se asocia con episodios psicóticos, y se origina en individuos que atraviesan situaciones adversas o imposibles de afrontar, como padecer continuamente una gran frustración, sufrir humillación, abusos u otros traumas. No se descarta que el consumo de sustancias o drogas ilegales ayuden a que esta enfermedad se acreciente.

 

Este tipo de síndrome no es prolongado en el tiempo y solo se detecta cuando la persona afectada comete un atentado en masa. Situaciones de presión emocional y angustia, prolongadas en el tiempo, favorecen la aparición de emociones como la ira o furia, que, si no se regulan y manejan de forma racional, pueden desbordarse y tomar el control de las acciones de un individuo, forzándole a cometer hechos brutales e irreparables con motivo de intentar liberar ese odio y enojo contenidos en su corazón.

Varios autores consideran a la enfermedad de Amok ligada a fenómenos culturales  Si tomamos esta última versión, no resulta sorprendente que en la actualidad existan numerosas personas sufrientes de este trastorno.

 

Vivimos en un mundo en donde está aceptado culturalmente el ser  agresivo. Dicha postura fue la que nos permitió a los seres humanos  convertirnos en la especie dominante del planeta.  Vemos con buenos ojos competir, ganar a toda costa, ser fuertes, no demostrar lo que sentimos, no llorar, etc. Restringimos y discriminamos a quienes no se ajustan a los estándares actuales de la figura corporal o la moda, considerándolos de bajo estatus o raros. Es así que una persona  delgada, de tez blanca, cabello rubio y ojos claros cuenta con una mayor aceptación social, admiración y respeto que alguien con sobrepeso, de color o con cabellos oscuros (en un gran número de casos).

Todos estos hechos, sumados a la masificación de la población, a la contaminación acústica y atmosférica, generan que no seamos felices. Que no estemos conformes con nosotros mismos y nos sintamos presos de nuestro físico e imposibilitados de expresarnos libremente. Ello hace que padezcamos estados de depresión, estrés crónicos, rabia y enojo, elementos perfectos y necesarios para generar el síndrome de Amok.

 

Pasar de ser un sujeto tranquilo a un asesino en masa

A menudo vemos por la televisión o en los periódicos casos de personas tranquilas y serenas, incluso algo introvertidas, que, de la nada, se armaron y cometieron actos de asesinato.  Al ver este tipo de noticias nos cuesta creer que existan seres humanos capaces de cometer estos tipos de actos. Nos parece que son situaciones que ocurren en lugares alejados, llevados a cabo por personas con alguna patología o inestabilidad mental.

Los psiquiatras David Huertas, Juan José López-Ibor y María Dolores Crespo sostienen que “los enfermos mentales son quienes tienen mejor controlados sus impulsos violentos, que menos de un 10% de la violencia actual tiene relación con la enfermedad psiquiátrica y que son los individuos sin trastornos psicológicos quienes más contribuyen a producir sociedades violentas”. Esto es así porque los llamados enfermos mentales usualmente están bajo un tratamiento y reciben una medicación para sus ataques. El problema surge cuando los sujetos no enfermos perpetran acciones de índole violenta.

 

Crímenes de odio, racismo y armas

Hace unos días, se difundió que en Estados Unidos que un joven asesinó a 20 personas e hirió a 14 en un centro comercial de Texas. Los investigadores del caso manifestaron que el muchacho fue descrito por sus compañeros de clase como “reservado”, que “se sentaba solo en el aula y en el autobús”, “no se integraba con sus compañeros”, “era un joven capaz, pero incomprendido por muchos, algo irritable”. Se llegó también a la hipótesis de que el adolescente era víctima de  agresiones y acoso por parte de algunos de compañeros de clase.

Se encontraron publicaciones en internet en donde Patrick Crusius manifestaba su miedo a que los extranjeros que llegaban a Estados Unidos les quitaran el empleo a los nativos, obligándolos a vivir en situaciones de necesidad y pobreza. Él mismo temía no conseguir empleo en el futuro por dicha teoría y expresaba, finalmente, su odio hacia la población extranjera que migraba a su país.

Con respecto al hecho se barajaron numerosas teorías: que el incidente no fue planificado por el perpetrador, que fue un crimen de odio y racismo. No era un acto terrorista porque la finalidad del mismo era solo el asesinato, no el transmitir un mensaje de fines políticos a través de la violencia. Se culpó al presidente estadounidense Trump por difundir en sus discursos mensajes que incitaban al racismo y al odio a los inmigrantes. Se cuestionó la política del país acerca de la tenencia legal de armas, que generaba situaciones como la descrita, de asesinatos y destrucción.

Lo raro de todos estos planteamientos es que no explica el hecho de que estos crímenes de odio ocurren también en países donde no está permitida la tenencia legal de armas ni se discrimina al extranjero.

 

Desde otra perspectiva

Luego de toda esta información, cualquiera piensa: “pues claro, el no saber socializar ni convivir le volvió agresivo”. Pero yo me pregunto: ¿no será que el maltrato y el bullying es lo que volvió solitario, inseguro y agresivo al joven? ¿Esa falta de confianza que sentía, de no poder conseguir un buen empleo, del miedo a que se lo quitaran, puede ser resultado del maltrato social del que fue blanco?  ¿O no es acaso verdad que, en la mayoría de los casos de crímenes de odio, el asesino es una persona que sufrió anteriormente en su vida acosos, abusos y agresiones? ¿Cualquiera que porta un arma se puede convertir en un asesino en masa, o hay algo más que influye a la hora de cometer semejante acto?

No sé si alguna vez lo podremos saber. Pienso que es una teoría a cotejar que no se ha planteado.

 

Cambiar de AC-TI-TUD

¿Qué se puede hacer para no caer ante las peores emociones, y a la vez evitar que a otros les suceda? Estimado lector, lo mejor que puedes hacer es empezar por ti, por tu actitud ante los demás:

  • Sé comprensivo, sé generoso, acepta a los demás por lo que son y no por lo que tienen.
  • Respeta a todas y cada una de las personas y seres de este mundo.
  • No juzgues a alguien por su color de piel, por su enfermedad, por su situación económica, por sus fallos.
  • Mantén tu mente abierta y despierta, escucha y mira lo que sucede a tu alrededor.
  • No intentes hacer que los demás sean como tú quieres, mejora tú y vuélvete digno de sus amistades.
  • Sé positivo y mira siempre hacia adelante, transmite felicidad y buenos deseos a tu alrededor, acepta a cada uno como es, sin importar su origen, su partido político, etc. Ve a la persona, no su maquillaje.
  • Mitiga la agresividad y la desigualdad difundiendo cultura y educación, el valor del arte, del reír, de ser único.
  • Lo diferente es solo percibir algo desde otra perspectiva, como observar una ciudad desde un avión u observarla desde un coche, no es ni bueno ni malo, solo es diferente.
  • Acéptate como eres, siente el amor de los que te rodean y transmite ese mismo amor a otros, confía en tus capacidades. Ayúdate a ti mismo también, si tú no estás bien no puedes auxiliar a otros.

 

Y me dirás, lector: “Entonces, ¿el transmitir amor e igualdad cura el odio? ¿Solo eso, tan fácil es?” Y esto es precisamente el problema, la solución es eso tan fácil, pero que no se aplica.  Debemos hacer un cambio de “Ac-ti-tud”,  cambiando nuestras actitudes y actuando de forma positiva se puede lograr mucho. No subestimes, el poder del bien que puedes lograr con solo proponértelo, como dijo una vez mi estimado amigo, el Dr. Crembil.

Al mundo lo cambian y dirigen las personas, es increíble lo que puedes llegar a lograr con cambiar Amok por Amor.