La soledad se ha convertido en una de las problemáticas sociales más importantes en la actualidad en España.

 

«Los cambios socioculturales y económicos han dado lugar a que la soledad haya experimentado un notable incremento, siendo muchos los mecanismos que influyen en su aparición” (Díez Nicolás y Morenos Páez, 2015)

La soledad está relacionada con múltiples aspectos y significados que evocan tristeza, pérdida o sufrimiento. Es la consecuencia de una carencia y un apoyo social insatisfactorio.

“Un perfil poblacional que (…) es proclive a sufrir soledad es el de los jóvenes, sobre todo los que se sitúan en el rango de edad de entre 15 y 30 años. Este colectivo es el principal consumidor de nuevas tecnologías y redes sociales para la relación (…) lo que provoca el aislamiento y la superficialidad” (Díez Nicolás y Morenos Páez, 2015)

 

La soledad según pasen los años

Este aislamiento reduce el desarrollo mental saludable e incrementa el riesgo de tener comportamientos antisociales. Es importante evitar la incomunicación para favorecer el desarrollo mental y evitar efectos perjudiciales para la salud.

Según el INE, en 2017 hay 2.726.500 personas solas menores de 65 años y 1.960.900 personas solas de 65 años o más.

“En 2033 (…) uno de cada cuatro españoles tendrá 65 años o más. Serán más de 12 millones de personas en esas edades (…). Dentro de 50, la cifra se elevará a cerca de 15 millones” (Sosa Troya, 2018)

Las proyecciones muestran que la soledad adquirirá mayor relevancia en la sociedad debido a que cada vez está más presente en la población española.

«La soledad puede ser voluntaria o impuesta, pero al fin y al cabo, es la necesidad de estar con otras personas y de tener la sensación de no estar solo, ya sea porque se esté realmente solo o porque existiendo personas cerca, no haya redes afectivas de apoyo” (Díez Nicolás y Morenos Páez, 2015)

 

Sentirse solo NO es bueno para la salud

La soledad “incide en la depresión, el alcoholismo, insomnio, problemas cardiovasculares e inmunológico, según un meta-análisis de los estudios realizados sobre este sentimiento” (Sánchez Caballero, 2018)

Se trata de un factor de riesgo que provoca un efecto perjudicial para la salud. Incrementa la depresión y otros problemas de salud dado a su estrecha relación.

Esta soledad no deseada afecta en el estado de ánimo y reduce la motivación de la persona para relacionarse con los demás. Provocando una disminución de su bienestar social y psicológico.

Las personas necesitamos los vínculos sociales para obtener un mínimo de bienestar. A través de las relaciones sociales se reducen el riesgo de aislamiento social y/o los problemas de salud. Además de prevenir la soledad.

 

“Un reciente informe científico realizado por la Universidad Brigham Young (Utah, EEUU) revela que la llamada ‘epidemia de la soledad’ está cada vez más extendida por todo el mundo y sus riesgos para la salud son más elevados que nunca” (Antena3, 2019)

A partir de reducir el sentimiento de soledad, incrementamos nuestra salud. Por tanto, ¿por qué no intentar dejar de sentirnos solos? ¿por qué no ayudarnos para dejar de lado ese sentimiento? ¿por qué no compartir experiencias y emociones?

Somos seres sociales, necesitamos a los demás para poder continuar el camino que hemos escogido para vivir. Necesitamos apego emocional y relaciones afectivas que establecen vínculos próximos generando seguridad y protección.

 

Luchemos contra el sentimiento de soledad