Hoy, 21 de marzo, además del equinoccio primaveral u otoñal según el hemisferio, celebramos el día internacional de la eliminación de la discriminación racial y el día del síndrome de down. ¿Hay personas con síndrome de down de piel negra?, me pregunté al entrelazar ambas celebraciones y me percaté que, a pesar de la sobreinformación que nos rodea, nunca había visto una imagen ni leído una noticia relacionada con este colectivo. Este tipo de invisibilización es un claro ejemplo de interseccionalidad.

La interseccionalidad

El concepto de interseccionalidad fue acuñado a finales de los 80 por Kimberlé Crenshaw. Este permite entender como la discriminación que sufren las mujeres blancas no es la misma que la que sufren las mujeres afrodescendientes. Asimismo, tampoco tienen la misma experiencia de opresión las mujeres inmigrantes respecto a las autóctonas, o las que tienen estudios universitarios frente las que apenas saben leer. Aunque todas son mujeres, el grado de desigualdad social que sufren varía según su pertenencia a un colectivo u otro.

 

Los seres humanos usamos las categorías sociales para agruparnos y clasificarnos a unos y otras: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos y pobres, heterosexuales y homosexuales, etcétera. Cada persona pertenece a múltiples categorías y en función de esta pertenencia, sufre mayor o menor grado de opresión.

 

Imaginemos el caso de una mujer negra, pobre, inmigrante y sin estudios. La pertenencia a un gran número de identidades oprimidas acabará provocando opresiones múltiples en ella.

Imaginemos ahora otra mujer. También es negra e inmigrante, pero de clase media y pudo realizar estudios universitarios en su país de origen. Aun siendo vulnerable, el hecho de tener algunos recursos económicos y una educación superior minimiza la gravedad de su situación.

 

Una mirada para la transformación social

La mirada interseccional nos permite apreciar la situación social de un individuo de una forma global a través del entrecruzamiento de opresiones y/o privilegios.

 

 

Cabe destacar que esta mirada no es solo una herramienta para describir las opresiones que sufre un individuo en un determinado contexto. La interseccionalidad aporta un análisis multidimensional que debe ser incorporado tanto en las propuestas a favor de los derechos humanos, como en los discursos feministas y de transformación social.

Si quieres saber más sobre la interseccionalidad, te recomiendo esta charla de Kimberlé Crenshaw: