Las virtudes de una correcta respiración son realmente impresionantes, ya que van desde mejorar tu salud general y darte un mayor control emocional  hasta rejuvenecer tu piel y todo tu organismo. La respiración es sin lugar a dudas uno de los actos más importantes de nuestra vida ya que es el proceso encargado de suplir de oxígeno a todas las células de nuestro cuerpo. Lamentablemente, al no ser conscientes de como respiramos, lo más normal es adoptar una respiración superficial (o clavicular) que solo corresponde a un 10% de nuestra capacidad pulmonar.

Es muy sabido que mantener hábitos saludables como seguir una dieta balanceada y hacer ejercicio regularmente son factores claves a la hora de mantener el organismo joven y lleno de vitalidad. Las distintas dietas vegetarianas y prácticas como el Yoga son cada vez más populares, ya que no solo te ayudan a estar más saludable sino que a la vez aportan otros beneficios adicionales a tu vida. Por ejemplo, muchos vegetarianos no solo buscan estar más sanos sino que también desean contribuir a disminuir el gran impacto ecológico de la producción de carne. Así mismo, muchos practicantes de yoga buscan combatir el estrés, la ansiedad o alcanzar otras metas más espirituales.

Otra de las grandes ventajas de practicar Yoga es que te enseña a respirar correctamente. La respiración, al igual que la alimentación y nuestro estado físico y emocional influyen altamente en nuestra salud mejorándola o deteriorándola. Si conseguimos respirar correctamente todas nuestras células recibirán el oxígeno que necesitan, como por ejemplo las de la piel, que adquirirá un aspecto más joven y radiante sin necesidad de productos artificiales.


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La respiración en tres fases:

La respiración profunda o Yógica se divide en tres fases:

  1. Respiración abdominal: Una respiración profunda o completa comienza llenando de aire la zona abdominal. Esta respiración es tal vez la más importante, pues cubre un 60% de la capacidad de oxigenación del cuerpo. Para practicarla puedes poner tus manos a ambos lados de tu torso, concentrándote en llenar y expandir la totalidad del mismo (no solo el frente sino también los lados).
  2. Respiración de las costillas: el siguiente tipo de respiración se concentra en llenar de aire el diafragma y la zona de las costillas; este tipo de respiración cubre un 30% del ingreso total de oxígeno y para practicarlo debes desplazar un poco hacia arriba tus manos colocándolas sobre las costillas para sentir como estas se dilatan y contraen.
  3. Respiración clavicular: como ya se dijo este es el tipo más superficial y común que solo cubre el 10% de la capacidad total. Para practicarla puedes posicionar tus manos arriba del pecho justo sobre las clavículas y ver cómo estas suben y bajan suavemente con la respiración. Es muy importante que no subas ni contraigas tus hombros al realizar esta práctica, estos deben permanecer siempre abajo y relajados -concéntrate en mantener tu cuello estirado y tu espalda recta-.

Finalmente, estás listo para juntar los tres tipos de respiración en una sola; un buen truco para entender la mecánica del proceso es imaginar que estas llenando y vaciando de agua un recipiente, en este caso, tu cuerpo. Así pues, cuando el agua entra, llena “el recipiente” de abajo hacia arriba: primero estómago, luego costillas y por último clavículas. Y al vaciarlo sale devolviéndose de arriba hacia abajo: primero clavículas, luego costillas y por último abdomen.

Es supremamente importante que respires conscientemente por lo menos tres veces al día. Busca un espacio cómodo en tu rutina diaria donde puedas sentarte tranquilamente y respirar por 5 minutos, pero si estás muy ocupado puedes hacerlo en cualquier momento del día, incluso mientras realizas otras actividades.

Si sumas esto a una dieta de alimentos saludables y te esfuerzas por mantener una mentalidad positiva veras como tu salud y tu aspecto mejoraran notablemente en cuestión de un par de  semanas.