La inteligencia emocional es una forma de interactuar con nuestro entorno teniendo presentes nuestros sentimientos.

 

Según Goleman (1996): “La inteligencia emocional determina nuestra capacidad para aprender los rudimentos del autocontrol y similares” (pág. 19). A través de ella podemos resolver con éxito los diferentes sucesos que se nos van presentando a lo largo de nuestra vida.

“La inteligencia emocional se compone de un conjunto de cuatro habilidades: la percepción y expresión de emociones, el uso de las emociones para la facilitación del pensamiento, la comprensión de emociones y la regulación de las emociones, que permiten al individuo incorporar las emociones en su sistema inteligente” (Fernández Barreiros, Domínguez Fontenla, Cruz Fernández, Abelleira Docabo y Amado Mera, 2009).

Nos ayuda a entender cómo podemos incidir de un modo adaptativo tanto en nuestras emociones como en las de las personas de nuestro entorno, debido a que estas juegan un papel fundamental en nuestra vida.

 

Las decisiones y las emociones

Las emociones influyen en nuestras decisiones. En opinión de Mayer, hay diversos estilos de personas según la forma de tratar con sus respectivas emociones:

  • Las persona conscientes de sí mismas, que llevan una vida emocional más desarrollada debido a que reconocen sus diferentes estados de ánimo mientras los están experimentando.
  • Las personas atrapadas en sus emociones, que suelen sentirse desbordadas; pueden sentir que no llevan el control de su vida emocional.
  • Las personas que aceptan resignadamente sus emociones, que no intentan cambiar sus estados de ánimo.

A partir de la inteligencia emocional, conseguimos regular nuestras emociones y sentimientos ante los diferentes acontecimientos que nos encontramos. Con el paso del tiempo, ganamos experiencias que nos ayudan a resolver los problemas que se nos presentan.

 

Según García Retana (2012), a partir de las propuestas de Salovey y Mayer (1990) y los aportes de Gardner (1995) y Goleman (1996), “es posible considerar la existencia de lo que se puede denominar como Inteligencia Emocional, particularmente al ligar la inteligencia interpersonal con la intrapersonal”.

“El requisito para llegar a controlar las emociones de los demás (…) consiste en el desarrollo de dos habilidades emocionales fundamentales: el autocontrol y la empatía. Precisamente sobre la base del autocontrol y la empatía se desarrollan las «habilidades interpersonales» (Goleman, 1996).

Beneficios de la inteligencia emocional

  • Mejora la habilidad para controlar las emociones en beneficio del crecimiento personal e interpersonal.
  • Ayuda a conseguir los objetivos a corto, medio y largo plazo.
  • Contribuye a incrementar la autoestima y la confianza sobre sí mismo/a.
  • Mejora la salud laboral.
  • Favorece el bienestar psicológico.
  • Ayuda a superar la depresión, la ansiedad y a protegernos ante estresores.

¿Por qué no incrementar nuestra inteligencia emocional con los beneficios que obtendríamos? ¿Por qué no ayudarnos a entender nuestras emociones y la de las personas de nuestro entorno?

 

A través de algunos ejercicios podemos conseguir desarrollar e incrementar nuestro bienestar.

Los siguientes ejercicios pueden ayudar a aumentar nuestra inteligencia emocional:

  • Escucha activa: Hemos de poner nuestro foco de atención en lo que nos está explicando la otra persona con la finalidad de poder comprenderla, sin asumir un papel pasivo en la conversación.
  • Eliminar las etiquetas: Rompiendo con las etiquetas de valor, podremos conseguir un equilibrio emocional e incrementar nuestra visión.
  • Diario de emociones: Puede ayudar a reconocer nuestro estado de ánimo y las emociones que hemos sentido durante el día.

(Rull, 2018)

Así mismo, podemos realizar talleres de inteligencia emocional que nos ayudarán a mejorar nuestras habilidades emocionales y relacionales. O bien, realizar sesiones de coaching con un coach cuya especialidad sea el desarrollo personal.

¿Y tú? ¿Quieres mejorar tu inteligencia emocional?