El entorno arquitectónico y urbanístico que nos envuelve tiene diferentes barreras arquitectónicas que impiden la accesibilidad a determinados espacios urbanos. Vivimos en una sociedad diversa que enriquece la convivencia, sin embargo, en ocasiones, no se tienen en cuenta estas diferencias.

 

 

Estos obstáculos físicos dificultan la movilidad tanto a personas con disfuncionalidad física como a personas mayores, entre otras.

«Las barreras impiden el ejercicio del más básico de los derechos de cualquier ciudadano: moverse de un lugar a otro libremente” (Oliveira Pires, García Deitos, Dornelles Schoeller, Azevedo dos Santos, Ambrosina de Oliveira Vargas y Maciel Silva, 2014)

Por tanto, ¿se están teniendo presentes a todas las personas que conforman nuestra sociedad cuando construimos? ¿considera que todos podemos llegar a nuestro hogar sin complicaciones?

«El 22% de las personas con discapacidad afirma que no puede salir de casa tanto como desea por falta de transporte adecuado y el 20% lo atribuye a las condiciones del entorno de la vivienda” (Fernández, Cegarra y Vidal, 2015)

 

Estas barreras son obstáculos que no contribuyen a la movilidad cómoda y segura de la población. Impidiendo la interacción de la persona con el contexto social.

«El marco legal estatal en materia de accesibilidad se configuró inicialmente a través de la Ley 13/1982, de 7 de abril, de integración social de las personas con discapacidad (Lismi), que sentó las bases para la eliminación de barreras arquitectónicas y de la comunicación y la promoción de la accesibilidad”(Ley 10/2014, de 3 de diciembre, de accesibilidad, BOE núm. 60 § 2604 (2014))

Por tanto, ¿por qué no romper con estas barreras? ¿por qué no incrementar la autonomía de la ciudadanía a través de adecuar nuestras calles?

 

Las barreras arquitectónicas se presentan en:

  • Obras sin señalizar o erróneamente señalizadas que obstaculizan el paso de los peatones.
  • Automóviles mal estacionados en las aceras o pasos de peatones.
  • Elementos urbanísticos: inexistencia de aseos públicos adaptados para toda la población, alumbrado público que dificulta maniobrar en línea recta, pasillos estrechos, etc.
  • Itinerarios peatonales: Se han de realizar de forma que resulten accesibles para cualquier persona teniendo presente los grados de inclinación de los desniveles, las características de los bordillos, etc.
  • Pavimentos: No han de tener resaltes, bordes o huecos.
  • Vados: Se deben de construir teniendo en cuenta la inclinación de las pendientes, la anchura y el pavimento utilizado.
  • Rampas: Permiten salvar los desniveles bruscos o pendientes superiores.
  • Espacios públicos: Se han de ajustar a criterios establecidos por ley para facilitar los itinerarios peatonales.

(Comunidad de Madrid, 2007)

Todas las barreras han de ser suprimidas para eliminar los obstáculos que se han construido en nuestros barrios y que dificultan la movilidad libre por las calles.

En una sociedad diversa es necesario que se tenga en cuenta a toda la ciudadanía, por tanto, se han de tener presentes las dificultades de movilidad de algunas personas para construir entornos accesibles.

Frente a esta diversidad se ha de favorecer la creación de una sociedad justa y equitativa donde los ciudadanos podamos movernos libremente.

 

Hemos de contribuir al incremento de la autonomía de todos y cada uno de los ciudadanos. Por tanto, ¿no considera que sería adecuado construir sin barreras arquitectónicas? ¿cómo se sentiría usted si no pudiera salir o entrar a su domicilio?

“Ha aumentado en un 5% el número de personas con dificultades para salir de casa entre los años 2006 y 2011” (Fernández et al., 2015)

¿Es esto lo que queremos en nuestra sociedad? 

No miremos hacia otro lado

Luchemos por una movilidad libre de obstáculos

Luchemos por el incremento de la autonomía de todos los ciudadanos