Desde la Psicología, muchos Profesionales se han preguntado cómo se determina la conducta de un individuo. Existe la que se basa en la “Natura” o lo genético. La cual sostiene que los humanos estamos determinados por nuestros genes y nuestros aspectos biológicos.

Y la otra, se basa en la Cultura o lo adquirido. Que sostiene que las personas imitamos y  determinamos nuestras acciones por eventos sociales o culturales.

Se contraponen estas teorías , a la vez que se cuestionan. En nuestras vidas ¿Intervienen más los genes que portamos desde la concepción, o lo que incorporamos voluntariamente o a través de influencias del ambiente?

 

Nuestro Sistema Nervioso

Los humanos tenemos tres cerebros. Cómo nos comportamos es según cuál de estos tres cerebros lidera nuestro Sistema Nervioso. Lo cual puede variar en función del día, de nuestra educación y de nuestros antecedentes.

Cerebro Reptiliano

El primero que apareció en la evolución, con los reptiles. Se le llama Cerebro Reptiliano. Es el cerebro instintivo. Regula nuestros parámetros vitales como la presión arterial o la respiración. Su función fundamental es la de la Supervivencia. Es un cerebro “egoísta” o individualista, ya que se preocupa sólo por la supervivencia.

 

La acción del Reptiliano puede explicar el “Capitalismo Salvaje”. El cómo personas que, por ejemplo, tienen millones y millones de dinero y continúan deseando más, sin siquiera preocuparle los que tienen menos o a quienes perjudican.

Su cerebro instintual, cuando prima en sus acciones, les indica que deben sobrevivir a toda costa. Todo esto independientemente del nivel educativo de la persona.

La cultura puede morigerar esta conducta. Si nos dejamos llevar por este cerebro seremos tendientes a ser individuos, y si actuamos introduciendo las emociones, tenderemos a ser ciudadanos.

Su particularidad es que se resiste al cambio. Tiene una “Neofobia”. Ello es una de las causas de que los humanos nos resistamos al cambio. Lo cual es una paradoja, ya que amamos cambiar el celular o la tv. Pero cambiar nosotros no nos gusta, por ejemplo cuando nos cambian nuestra forma de trabajar o el conocer personas con ideas diferentes a las nuestras.

Pensemos que el ancho de los rieles se hizo de esa medida porque era el espacio donde entraban dos colas de caballo (y que antiguamente las carretas se transportaban con equinos). Podemos ver la resistencia humana al cambio, ya que cientos de años después, seguimos teniendo en las vías de los trenes o de los subtes ésas mismas medidas. Pese a que la movilidad actual por ellas no se realiza con caballos. Decimos que se hace así porque siempre fue así.

El Ser Humano evidentemente no es muy permeable al cambio.

 

El Cerebro Emocional

Cuando aparecen los mamíferos más primitivos aparece el segundo cerebro. El Cerebro Emocional. De considerable éxito evolutivo, puesto que al día de hoy los humanos lo tenemos también.

Desde la Neurobiología se considera que las emociones aumentaron las posibilidades de la supervivencia. Pero cuando se actúa dominado por el sistema emocional los resultados no son los más óptimos. Dice el Dr. Rosler “es como si un conejo histérico se hiciera cargo de nuestro sistema nervioso”.

 

Las emociones nos impulsan a interactuar con el medio. Es más probable que consigamos tener éxito en una tarea si la abordamos de forma, ya sea agresiva o alegre y no neutral. Puesto que el estado emocional aumentará nuestro nivel de glucosa en sangre, otorgándonos energía para llevarla adelante.

 

O cuando padecemos de miedo, nuestro cuerpo nos preparará para apartarnos o enfrentar la situación. Acelerando nuestros latidos, la circulación de nuestra sangre y nuestra energía.

Sin embargo no podemos expresarlas en cualquier momento. No es bien visto culturalmente. Y se observa mucho en los ámbitos laborales el rechazo a las mismas.

Nos contaminan y son contagiosas. Una persona que tiene una pelea, por ejemplo en su hogar, es complejo que luego de eso pueda entrar a su lugar de trabajo como si nada hubiese pasado.

Y las emociones, si se reprimen o no se expresan, pueden llegar a enfermar nuestro organismo. A través de síntomas como gastritis, colon irritable, etc.

 

Ni el cerebro reptiliano, ni el emocional, se pueden cambiar. Manejan las funciones de nuestros procesos básicos.

El Neo Córtex

Cuando llegaron los mamíferos superiores, apareció el Neo Córtex (Nueva Corteza) o Cerebro Racional. Constituye el 80% de nuestro Sistema Nervioso. Cuando observamos eso claramente lo primero que se piensa es que debemos ser seres Racionales.

Pero que tengamos algo no siempre implica que lo usemos. Cuántas personas adquieren elementos que nunca utilizan. Como una bicicleta que quedó abandonada en el patio. O un par de patines dejados durante meses sin uso en el garaje.

En nuestro Neo Córtex está nuestra Corteza Prefrontal. Allí se asientan las Funciones Ejecutivas. Tales como planificar para el futuro, el autocontrol, etc.

El usar esta Corteza tiene un inconveniente. Requiere de un altísimo gasto energético.

Por lo cuál, podríamos decir, que nuestra mente racional está plenamente activa cuando nos acabamos de alimentar bien y de descansar lo necesario.

 

Tomemos de ejemplo el estudio publicado en una revista científica. El mismo expresa que “los reos tenían peores probabilidades de quedar en libertad condicional a medida que avanzaba la mañana, y volvían a ganar puntos a su favor después de una pausa para almorzar”.

Para conceder una excarcelación, el responsable debe investigar bien el caso y analizar todos los elementos. Este uso de la razón consume mucha energía de nuestro sistema, como ya mencionara. Y es impensable que se tenga energía sin haberse uno alimentado o sin haber descansado.

Un gigante y un enano

Utilizando una analogía, podemos decir que en nuestro cerebro tenemos un enano (la razón) y un gigante (lo emocional). El gigante nos dice cosas como “un postre más no me hará daño, o este cigarrillo no me afectará” Mientras que el enano expresa “Hoy debo ponerme a estudiar, tengo que hacer ejercicio”.

Y es evidente que ante una contradicción, quién más probabilidades tendrá de ganar es el gigante, puesto que es más grande.

 

Cuando introducimos lo social en lo biológico

Una parte de nuestra conducta emocional se debe a nuestros genes. Y otra parte depende del ambiente donde hemos crecido. El afecto recibido. La familia que hemos tenido, etc.

Anteriormente sostuve que si nos comportamos de forma agresiva es más probable que tengamos éxito en lo que deseamos. Vale aclarar que agresividad no es lo mismo que violencia. La agresividad es una respuesta biológica y de supervivencia. Nacemos con ella.

La Violencia es socialmente aprendida. Es repetitiva. Tiene el objetivo de dañar. Y entre el que daña y el dañado hay una diferencia de fuerza y de poder. Ejemplos de violencia son el Bullying, el abuso sexual, el asesinato.

La buena noticia es que al ser la misma aprendida socialmente, también se puede socialmente desaprender.

 

En nuestro organismo, el sistema biológico de la agresividad tiene limitaciones. Esto garantiza que ella no se libere en exceso. Es por ello que los mamíferos no matan a otros de su misma especie. En el caso del mamífero más agresivo de todos, el león, por ejemplo, cuando hay una disputa territorial, el ganador no extermina al adversario. Le permite retirarse para conseguir otro territorio.

 

Cabe preguntarnos por qué el Humano es el único mamífero que mata a otro de su misma especie. Evidentemente no somos seres racionales.

Si nuestro planeta estuviese habitado por millones de seres racionales no existiría ni el hambre, o la guerra o la pobreza. Somos básicamente seres instintivos y emocionales con la posibilidad de ser racionales también.

Debemos procurar ser más racionales en pos de mejorara nuestro entorno, nuestra comunidad y nuestra sociedad…