La ludopatía y su impacto en la juventud es un tema destacado en este momento. El incremento de los salones de juego y las casas de apuestas es uno  de los mayores problemas entre la población hoy en día. El mecanismo básico de motivación parte de dos bases principales: «cuanto más monedas meto, más premio gano», y la contraria: «cuanto más pierdo, más juego para recuperar».

 

Diseño de los salones de juego

Las principales características de este tipo de espacios son: concentración, privacidad, oscuridad, control, soledad, individualismo, comodidad, masculinidad y atemporalidad. La concentración se relaciona con la baja altitud de los techos y la escasa iluminación. Este ambiente hace que las personas estén focalizadas, con la mirada centrada en las máquinas, de modo que todo quede a la altura de los ojos. Además, al ser la iluminación de las máquinas la única de la sala, atrapa nuestra atención.

 

Además, se favorece la privacidad, soledad e individualismo, lo que genera una situación de burbuja. Esto tiene doble propósito: no percibir el ritmo de cambio de nuestro alrededor, y evitar que el jugador se sienta observado. Por otro lado, escogen asientos, ofrecen bebida, ponen música envolvente… de forma que el jugador se sienta lo más cómodo posible y no tenga la necesidad de irse.

«El tiempo se para dentro». Dentro de los salones de juego se produce una pérdida de la noción del tiempo. Ya que no hay luz natural ni relojes, la gente pierde la vinculación con el exterior, no saben las horas que han pasado.

Por último, la disposición de las máquinas también tiene su motivo. En primer lugar, suelen estar las apuestas deportivas, en segundo lugar, las ruletas, y por último las tragaperras. Esto radica en el tiempo que pasa el jugador en cada modalidad: el jugador pasa poco tiempo en las apuestas deportivas, pero mucho en las tragaperras.

Características del jugador

Son espacios pensados para gente que se siente sola y no tiene, o no encuentra una motivación real en su vida. Invierte su tiempo en algo que le produce placer. No son ambientes que den pie a la socialización.

 

En general se describen tres tipos de jugadores: el jugador lúdico, que solo busca placer o sociabilidad, el que tiene un problema (juega diariamente y pierde mucho dinero), y el patológico, que pierde totalmente el control y tiene una verdadera dependencia emocional.

Problema en los adolescentes

A la hora de estudiar la ludopatía y su impacto en la juventud, es importante analizar los motivos de los adolescentes.

Si bien los trabajadores de estos salones de juego suelen tratar de cuidar y controlar a sus clientes, existe un vacío de control parental. Esto explica el aumento de menores de edad que van a estos sitios. Mientras para apostar por internet necesitas una cuenta corriente a nombre de un mayor de edad, en esos espacios no tienes tanto control. No necesitas a tus padres para entrar, y en muchas ocasiones ni siquiera te piden el DNI.

 

Algunos estudios recientes afirman que los adolescentes presentan el doble de problemas de ludopatía que los adultos. Una posible explicación es que el juego ayuda a aliviar la ansiedad o tristeza que se da frecuentemente en la adolescencia.

Otros factores sociales que potencian la ludopatía en la adolescencia son la adicción de los jóvenes a herramientas digitales, la normalización de la conducta del juego, y el mencionado incremento de casas de apuestas.

Problemas derivados

El riesgo de suicidio en los jugadores patológicos es seis veces superior al del resto de la población. La adicción aumenta la desesperación, la falta de control y genera un cuadro depresivo.

 

Crea además conflictos familiares, laborales, sociales, económicos e incluso jurídicos. En ocasiones los jugadores pierden a sus seres más cercanos, pueden perder su trabajo y adquieren deudas, que en muchas ocasiones traen consecuencias judiciales.

Para leer más: https://twitter.com/MenendezFaya/status/1159743254021189632?s=19

Tratamiento o solución

El principal problema es la accesibilidad y abundancia de casas de apuestas en la sociedad actual. Ya que ese es un problema que relativamente escapa a nuestro control, es más fácil enfocarnos en la persona.

Tan pronto como te des cuenta del problema, lo principal es consultar a un especialista y asumir tu adicción. Una vez aceptado, el tratamiento puede venir de la psicoterapia, la terapia con medicamentos o la asistencia a grupos de autoayuda.

«Lo importante no es saber por qué comenzaste a jugar, sino saber cómo hacer para dejarlo.»