El Grooming viene del inglés, y significa “acicalar” en español. Este término se usa para hacer referencia a todas las prácticas, acciones o conductas que utiliza un adulto para obtener  la confianza de un menor, con el objetivo de obtener beneficios sexuales.

 

Es un tipo de acoso llevado a cabo por los pedófilos y pederastas, usando las redes sociales e Internet. El adulto acosador trata de entablar una amistad con el menor para lograr un acercamiento con el mismo y obtener videos de contenido sexual, o llegar a verse personalmente con la víctima para abusar de ella.

 

¿Cómo actúa el Groomer?

Empieza a estudiar a la víctima,  conocer cuáles son sus intereses, gustos, actividades, entre otros. Mayormente el primer contacto se realiza en las redes sociales, y en ocasiones el agresor falsifica su identidad pasándose por otro menor de edad.

Este acoso se desarrolla en cuatro fases:

1. Enganche: Lo primero que hará el acosador es tratar de ganarse la confianza de la otra persona. Para lograr esto comenzará haciendo preguntas sobre los gustos, intereses, actividades, inquietudes y hobbies de la víctima, su edad y localización.

Esta información le permite poder crear un perfil que se adapte a los gustos de la víctima. Lo que le facilitará lograr un vínculo de acercamiento y amistad con ella. En esta primera etapa, el Groomer no presiona con preguntas que puedan asustar o ahuyentar al menor, lo que procura es entablar amistad con él.

2. Fidelización: Luego de lograr entablar una amistad con el niño/a, el acosador se asegura que la víctima desee continuar la conversación. Orienta la misma hacia temas de interés en común (como gustos de cine, de música, hablar del colegio, etc.).

Luego comienza, de a poco, a interrogar sobre temas familiares de la víctima, como: con quién vive, de qué trabajan sus padres, cuántos hermanos tiene y si van a la misma escuela, etc.

3. Seducción: Con la información recabada y la confianza ganada hasta el momento, el Groomer comienza a tratar de seducir al menor, a través de halagos y cumplidos.

Con esto, logra despertar en el mismo un sentimiento de estar en deuda. Y a partir de allí, el acosador comienza a solicitarle de forma directa fotos, o propone un intercambio de fotografías de ambos.

4. Acoso: A esta altura de la relación, el acosador ya tiene recolectada información privada y familiar del niño/a, conoce sus gustos, sus temores y tiene en su poder fotos de él o ella.

Con todos estos datos, el Groomer comienza a chantajear, manipular y amenazar a la víctima para conseguir lo que quiere.

Los pedidos del agresor pueden ir desde solicitudes de imágenes con contenido sexual, proponer “sexo virtual” a través de una cámara web, hasta encuentros privados y presenciales con la víctima para lograr agredirla sexualmente.

Si la víctima llegara a negarse de acceder a alguno de los pedidos, el pedófilo la chantajea con la amenaza de difundir todo el material íntimo que ya posee e informar a sus familiares del mismo.

 

¿Qué debemos hacer si alguien es víctima de Grooming?

La Guía Española de Ciberacoso aconseja que, en primer lugar, debemos acercarnos a la víctima con amabilidad y comprensión, no hacerle sentir vergüenza o culpa por lo que ha padecido, recordarle que estamos aquí para ayudarlo y protegerlo, estableciendo un ambiente de seguridad y protección que propicie que el menor nos relate con sinceridad el suceso que padeció.

 

Luego, reunir toda la información que podamos, sin desechar nada. Todas las conversaciones, los chats, los videos e imágenes que el acosador y la víctima se enviaron. Descargar las fotos u otro material enviado por el Groomer, ya que facilitan la obtención de datos a la hora de realizarse la investigación policial, tales como: marca de la cámara, modelo y serie, fecha y hora en que se tomó la foto o video, datos de la computadora y programas usados, etc.

No debemos denunciar al pedófilo en la red social o plataforma web. El administrador del sitio web puede bloquear el usuario del acosador; al ser bloqueado, se pierde la información para llevar a cabo la investigación, y el acosador puede crear un nuevo perfil y seguir acosando a otros niños, niñas y adolescentes.

No amenazarlo ni enfrentarlo. Si lo haces, se alejará de la víctima y será más difícil localizarlo.

Con toda la información recabada mencionada anteriormente, se debe denunciarlo en la comisaría más cercana.

 

¡No te desesperes! Puedes evitar ser víctima de Grooming.

Estimado lector, en principio no debemos paralizarnos o aterrorizarnos ante las noticias de los casos de Grooming. Las pautas que debemos seguir no son de una dificultad excesiva o de imposible aplicación, lo que debemos hacer es actuar con sensatez y precaución cuando utilizamos la herramienta Internet.

Como sabrás, Internet es un avance muy beneficioso en el ámbito comunicacional, nos permite conectarnos con otras personas desde cualquier parte del mundo y a toda hora (entre otras cosas). En sí, la herramienta no es ni buena ni mala. Hay personas que la utilizarán para gestiones positivas como: estudiar, para el trabajo, para contactarse con familiares que están muy lejos, etc. Y otras, lamentablemente, utilizan Internet y las redes sociales para cometer ilícitos o dañar a terceros.

Bien utilizado y llevando a cabo las precauciones mínimas indispensables, no deberías padecer grandes riesgos.

 

Las relaciones que entablamos de forma virtual se asemejarían bastante a las de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, las personas no andan por la calle mostrando fotos propias o de su familia a cualquiera que transite por ahí, ¿verdad?, ni tampoco andan recibiendo regalos de cualquier extraño, ¿no?, y esto es así porque cuidamos de divulgar y compartir nuestra intimidad ante cualquier desconocido.

Ahora bien, ¿por qué no ocurre lo mismo cuando estamos navegando por las redes? Los seres humanos publicamos fotos de todo tipo en nuestras redes sociales, blogs, páginas de Internet, ya sean imágenes de nuestras vacaciones en la playa, de nuestras mascotas, de nuestros hijos, de lo que comimos ayer en el almuerzo, etc.

Esto es así porque cuando navegamos por Internet tenemos la ilusión de que, cuando publicamos algo, estamos protegidos por la distancia y que esa información no llega a gente cercana a nosotros. Y otra teoría es que aquello que se publica de manera virtual (por más que sea algo muy íntimo) no le es de interés ni de utilidad a nadie y pasa desapercibido.

Debemos tomar conciencia de que la información personal de cada uno de nosotros actualmente es considerada como Mercancía de Valor para ciertos grupos que realizan actividades delictivas.

 

Entonces, cuando navegamos por el ciberespacio, debemos tomar las mismas precauciones que tomamos cuando nos relacionamos con quienes no conocemos en nuestra vida cotidiana:

No debemos a través de la web compartir ni exhibir a desconocidos fotos de nuestros hijos, hermanos o familiares.

Tampoco información personal como: dónde vivimos, a qué colegio vamos, con quién vivimos, dónde trabajamos. En qué horario no estamos en casa. Imágenes nuestras o de familiares vistiendo el uniforme del colegio. No hacer videoconferencias con desconocidos.

Evitar instalar o “recibir” software de tiendas no oficiales, que pueden contener códigos maliciosos para robar información o datos.

Solo se deben compartir cuestiones privadas e íntimas con gente que conozcamos y que sean de nuestra confianza, nunca con extraños.

Siempre que naveguemos por Internet debemos compartir datos desde una postura racional, sin dejarnos dominar por sentimientos de miedo, enojo, envidia o presiones sociales. Hay que pensar en lo que estamos haciendo y ser conscientes de eso.

Si tomamos conciencia del valor de nuestra privacidad e intimidad, y enseñamos a otros a que hagan lo mismo, podemos evitar que aumenten y se propaguen los casos de Grooming y chantaje a la intimidad.