«El tiempo que se disfruta es el verdadero tiempo vivido…»

Jorge Bucay

 

La depresión de la tumbona llega encubierta por nuestros anhelos de vacaciones, vacaciones que llevamos soñando todo el año.  Después de tanta planificación, de tanto trabajo; por fin nos aborda ese merecido respiro… Pero muchas personas no logran poder disfrutar de estos días, bien porque no pueden desconectar del trabajo o bien porque han planificado hasta el último segundo de las vacaciones y el estrés de tener que llevar esos planes a rajatabla entorpece su descanso…

Si te sientes identificado/a con esta introducción, y quieres aprender herramientas que te ayuden a desconectar y a disfrutar de tu tiempo libre, sigue leyendo.

Causas que pueden arruinar tus vacaciones

 

Depresión de la tumbona

Este término fue acuñado por los doctores de la clínica psiquiátrica Wagner- Jauregg al conjunto de síntomas que se presentaban durante el periodo vacacional en dos tipos de personas:

  • Los trabajadores estresados que planifican hasta el exceso las vacaciones y luego no obtienen el esperado disfrute de las mismas. Las altas expectativas contribuyen a la frustración y obstaculizan el disfrute del resultado obtenido.
  • Los adictos al trabajo que, habitualmente, soportan un nivel excesivo de estrés y que están acostumbrados a un ritmo de vida frenético. Durante el periodo vacacional, el tiempo libre y la desocupación los aburre y les provoca algo parecido a un síndrome de abstinencia.

Ociofobia

Término concebido por el psicólogo español Rafael Santandreu. Consiste en el temor y la ansiedad que genera el ocio y el tiempo libre en algunas personas.  El miedo a lo desconocido y la necesidad de planificar cada momento de las vacaciones para que no quede ningún instante libre son comunes en este colectivo.

Las personas que son «ociofóbicas» sienten un sentimiento de culpa cuando tienen vacíos algunos de los periodos de su día a día. Con el objetivo de encubrir este sentimiento, rellenan cada momento de sus vidas para evitar tener que enfrentarse a sí mismos y a los causas latentes.

Profundicemos en las causas…

 

Depresión de la tumbona a fondo

Entre las causas ocultas de este síndrome hallamos el cortisol y la adrenalina, hormonas que se encuentran en niveles elevados cuando estamos estresados. Sin embargo, en vacaciones, normalmente esos niveles bajan con las siguientes consecuencias:

  • El funcionamiento de nuestro sistema inmunológico se ve afectado convirtiéndonos en un blanco fácil y más vulnerable a las enfermedades.
  • Sentimientos de tristeza, irritabilidad, cansancio, problemas para obtener un sueño reparador, problemas relacionados con la atención  y dificultades para concentrarnos.

Otro de los motivos es lo que cuesta desconectar. No se puede pasar de un ritmo tan acelerado a uno tan pausado y esperar asimilarlo en unos segundos. Los psicólogos recomiendan pasar los primeros días en el domicilio habitual para que el organismo se vaya habituando, y después irse al destino elegido.

Posibles causas de la «ociofobia»

  • El miedo al aburrimiento es uno de los gérmenes de esta patología. Pero no hay nada negativo en tener momentos de aburrimiento en nuestra rutina diaria, dejémoslo entrar en nuestras vidas para propiciar más instantes de relajación.
  • Una persona ociofóbica estará inmersa en la «ideología productiva» que nos lleva a menospreciar el tiempo de ocio y etiquetarlo como «tiempo improductivo o pérdida de tiempo».

¿Quién es más vulnerable a sufrirla?

Todo el que no se esmere a diario en proporcionarse a sí mismo un respiro mental y emocional.

Aquellos que aprenden a convivir con altos niveles de estrés en lugar de aprender a gestionar el estrés de manera que afecte en menor proporción a su salud.

Personas hiperexigentes y perfeccionistas en exceso consigo mismas.

Herramientas para afrontar satisfactoriamente nuestro tiempo de ocio

 

Para los que temen al tiempo libre…

Aventúrate a dejarte llevar por lo desconocido y disfrutar el momento.

No temas la inactividad. No temas al aburrimiento. Está bien de vez en cuando, dejar esa hiperactividad a un lado para que el descanso se abra paso.

No te dejes llevar por lo que hacen los demás ni por sus expectativas. Deja el postureo social y disfruta de lo que te guste y cuando tú quieras.

Aprende a desconectar de tu yo crítico que ve el tiempo libre como tiempo perdido.

No planificar ciertas horas al día y dejarlas libre para adaptarnos a lo que surja

Investigate e intenta encontrar la causa que te hace temer el tiempo de ocio. Quizás una de ellas pueda estar relacionada con la existencia de problemas ocultos internos no resueltos, que te empujan a  mantenerte ocupado/a todo el tiempo para evitar resolverlos o pensar en ellos. Permítete un poco de tiempo al día para la introspección.

Debemos buscar el equilibrio los 365 días del año, no solo en verano. Es bastante improbable que logremos equilibrar la balanza y nuestra salud mental durante un corto periodo de tiempo así que intenta extrapolar lo conseguido en vacaciones al resto del año. También puedes dosificarlo, dándote minivacaciones algunos fines de semana.

 

Para los que son adictos al trabajo…

Para evitar ese «periodo de abstinencia», deberemos pasar del ritmo frenético progresivamente a un ritmo intermedio, como ya se comentó anteriormente. Pero ¿cómo se hace eso?, pues dedicando como mucho, una hora al día a planificar algunas actividades que te mantengan inmerso en algo que puedas disfrutar. Y el resto del día sólo ocúpate de disfrutar.

La autoexigencia en algunos casos nos convierte en nuestro peor enemigo. Reconocer nuestros límites y capacidades puede ayudarnos con esa sensación de insatisfacción crónica que no nos deja gozar de los pequeños logros.

Recupera el tiempo perdido con tu familia y amigos, empápate de ellos y diviértete. Tener una vida social activa mejora los niveles de estrés, nuestra calidad de vida y nos ayuda a gestionar esos periodos tan intensos de trabajo.

También debes obligarte a pasar tiempo contigo mism0/a y tiempo que sea solo para ti y para aclarar tu mente.

Haz ejercicio a diario que te mantenga activo/a y te permita descargar energías.

Aprende a organizar tu día a día de manera que una tercera parte sea destinada al tiempo de ocio o descanso.

Aprendamos a saborear cada minuto de nuestra vida, a pararnos a observar una puesta de sol y a fotografiar mentalmente esos momentos de risas en familia.

«Las cosas más sublimes de la humanidad surgieron en la fértil inactividad»

Rafael Santandreu