Seguramente entre nuestros propósitos de nuevo año más de uno girará en torno al deseo de ser más libres, por eso, hoy deseo compartir con todos ustedes la interesante visión de uno de mis pensadores favoritos, el célebre Michel Foucault.

Personalmente, creo que es una pena que las ideas de grandes pensadores como Foucault y Nietzsche -entre tantos otros- sean tan poco conocidas, tal vez, por que tienden a ser asociados con complejos razonamientos intelectuales. Por esto, mi intensión en este artículo es describir de forma sencilla y practica las provocadoras ideas de este autor, tratando de contextualizarlas al mismo tiempo… Así que no hay más pretextos, vamos a comenzar este nuevo año ¡más libres, más autónomos y más conscientes!

¿Cómo funciona el poder y el control?

Foucault parte desde el análisis de un conocido refrán popular “saber es poder”, y a través de esta relación demuestra como lo que consideramos como “normal” y “verdadero”, proviene del mismo lenguaje y de los “Discursos” que se (re)producen y “cambian” de una época a otra, determinando lo que es “normal” (a través de la determinación y exclusión de lo “anormal”).

Por lo tanto, el poder no solo se mueve en una relación vertical (de arriba-abajo) entre dominantes y dominados (visión Marxista), sino que también se reproduce horizontalmente; el poder está disperso en el espacio, y se reproduce a través del lenguaje, de las prácticas sociales, de la cultura y de aspectos subjetivos, como “lo que cada uno de nosotros decide aceptar como normal y verdadero”.

Después de las luchas por las libertades individuales de los 60´s y 70´s llegamos al concepto de la Sociedad disciplinaria, donde el control social se ejerce por medio de la seducción, el hedonismo, el consumo y la biopolítica, esta última se encarga de crearmentes auto-controladas”, sometidas libremente a una esclavitud sutil, construida desde la misma infancia en los hogares y las escuelas, que nos adoctrinan en vez de educarnos.

Otro ejemplo es la Sociedad de mercado, que nos hace aceptar determinadas lógicas y premisas que muchas veces van en contra de nuestra conciencia como seres humanos y que nos mantiene muy ocupados con nuestros deseos y pasiones individuales para preocuparnos por el bien común (y mucho menos por el bien del planeta).

 

¿Cómo liberarse del control hegemónico?

El mensaje de Foucault aunque alarmante, es también esperanzador, pues nos demuestra que el poder al estar determinado por lo que se acepta como “verdadero”, está también a nuestro alcance; el sujeto que busca ser dominado, explotado o subyugado siempre tiene dos opciones: someterse o revelarse contra su condición de opresión y/o exclusión, afirmando su valor propio.

El primer paso para logar esto es realizar una de-construcción completa de lo que entiendes por “normalidad”, es decir, “una reevaluación crítica y consiente de todas tus creencias”, pues son estas preconcepciones las que te mantienen sometido.

Foucault propone el Conocimiento y el Saber cómo medio de liberación, personalmente creo firmemente en esta premisa, pero también, y siguiendo las enseñanzas de Sócrates, creo que el conocimiento científico o académico, aunque importante, nunca es suficiente

Por eso, hoy quiero invitarte no solo a desarrollar tu conciencia crítica sino también a buscar otro tipo conocimiento más intrínseco, uno construido desde tus experiencias y vivencias cotidianas. Para lograr este conocimiento solo necesitas aprender a “sentir” y escuchar a tu conciencia, siendo consiente de tus emociones, lograras desarrollar tu “memoria emocional”.

¿Qué puede surgir de este cambio?

Para finalizar, me gustaría hablarles sobre un concepto menos conocido de este filósofo. Las Heterotopías, son según Foucault, como el reflejo de las utopías en un espejo, las cuales son por definición espacios irreales. Son pues, espacios o lugares muy reales, incluso cuerpos, que han logrado imponerse al control hegemónico, es decir, que han logrado realizar su diferencia, su alteridad, logrando su libertad de forma armónica con su entorno.

Este concepto nos habla pues de romper los límites que nos han impuesto (o que nos hemos auto-impuesto de forma inconsciente), no para caer en el descontrol y la decadencia de una libertad nihilista, sino para delimitar nuestros propios límites de forma consiente.

Por otro lado, nos habla de reconocer nuestra interacción con el entorno y los demás; la sociedad del futuro debe ser, por definición, una sociedad heterogénea y pluralista, con espacio para todos los que deseen expresar su individualidad de forma armónica, es decir, sin interferir con el ambiente ni con los demás, sino al contrario tratando de aportar algo de sí mismos a su entorno.

Tanto Foucault como Nietzsche coincidían en su visión de concebir la vida como una obra de arte… Imagina por un momento que en el transcurso de tu vida estas grabando una canción, compuesta por el carácter y la intensidad de tus emociones y sentimientos… Ahora pregúntate ¿Cuántos momentos de esa canción añorarías volver a escuchar? y ¿cuantos desearías borrar del todo?