A primera vista parece algo gracioso ver un algodón de azúcar con piernas paseando por la calle, pero UNICEF lo ha usado con un fin particular, el de concienciar de un problema tan grave como la pedofilia.

Los niños son muy inocentes, y por lo tanto vulnerables, así que solo es necesario un estímulo para atráelos con suma facilidad. Tras coger un pedacito, los pequeños volvían con sus padres con una tarjeta en el que figuraba el siguiente mensaje: “Así de fácil es para un pedófilo atraer a un niño. Estemos alerta”. Lo que les hizo cambiar la cara y darse cuenta de una triste realidad.

 

 

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