Llámenme típica pero si pienso en mi hija el día de mañana, me gusta imaginarla por definición como una niña feliz. No digo con ello ilusa o alejada de la realidad. Deseo a una persona feliz con sus elecciones y equivocaciones. Con sus baches en el camino. Con su inteligencia desarrollada en su faceta no tanto al modo clásico sino más en el lado emocional.

Quiero ayudarle a trabajar en sus emociones, acompañarle en el aprendizaje de como gestionarlas. Me roba horas al sueño el encontrar la mejor manera de resaltar esa faceta emocional de su vida. Y es que son muchos los métodos alternativos para estimular lo que se conoce como inteligencia clásica. Sin embargo, no ocurre lo mismo con la inteligencia emocional, término relativamente nuevo en el tiempo que afortunadamente (al menos para mí) está cobrando cada vez más importancia. Y esta idea me gusta, porque soy consciente del impacto de nuestras emociones en cada paso que damos. Y es importante saber gestionarlas en cada faceta de tu vida, ya sea durante la infancia o en la madurez.

Por eso me produce una inmensa alegría encontrarme con noticias como las del profe Ramón. Para quien no lo sepa aún, el profe Ramón ha causado toda una revolución mediática en esta última semana. Y todo ello por hacer públicas  en su cuenta de Twitter las»otras notas» de sus alumnos. Y estas no son más que aquellas que van dirigidas a motivar su inteligencia emocional.

Independientemente del tema en cuestión, os recomiendo echar un vistazo a su cuenta de twitter: @Profe_RamonRG. Es una ventana a la educación que deja un sabor de boca estupendo. Un equilibrio fantástico entre emociones y responsabilidad. Y todo un reconocimiento a la vocación del maestro, figura a la cual presento mi más absoluto respeto y admiración.

Ojalá mi hija tenga la posibilidad de aprender de la mano de los muchos profes Ramón que hay en este mundo.