Bertrand Piccard realizó la proeza de atravesar el Pacífico en un avión solar. En el trayecto, que duró 62 horas, visualizó algo espeluznante: el séptimo continente.

septimo continente

Es la isla basura, un mar de plástico de 1,6 millones de kilómetros cuadrados, tres veces la ocupación de España, con 1,8 billones de trocitos de plástico. Aquí se ha concentrado la basura de todo el mundo. ¿Por qué? Porque se halla en el giro subtropical del Pacífico norte, donde los vientos alisios del sur giran en direcciones opuestas. Ese remolino atrapa las toneladas de basura y las agrupa formando una estructura gigante de toneladas de residuos. La isla es invisible a radares y fotografías satélite porque los residuos se acumulan en forma de columna, como un continente.

 

En 1988 la agencia estadounidense National Oceanic and Atmospheric Administración empezó a hablar de este problema. El 3 de julio de 1997 el activista Charles Moore aseguró que había visto la isla. Dicen que comenzó a formarse en los años 50 por los residuos que los humanos tiramos al mar. Y atención porque la cifra asusta: cada año se lanzan una media de ocho millones de toneladas de plástico al agua. Si a eso se suman los contenedores que caen de los buques, el resultado es aterrador. Y ahora esa masa de basura  está frente a la costa de California rodea Hawai y llega hasta Japón.

Ecosistema en peligro

¿Qué problemas nos ocasiona esto? El plástico puede tardar miles de años en descomponerse. El sol lo va convirtiendo en pedazos tan minúsculos que la fauna marina lo confunde con alimento. Se calcula que más de un millón de aves marinas y cientos de miles de mamíferos han muerto por esto. Además, nuevas especies de insectos campan a sus anchas poniendo huevos sobre esta superficie.

septimo continente

La isla basura crece cada día más. Pero nadie ataja el problema porque no se ve, porque no molesta. Pero llegará. Lo que pasa en los océanos acaba afectando a la tierra. Los humanos estamos dentro de la cadena alimenticia, que bebe del mar y que nosotros comemos. De hecho ya se han encontrado especies acuáticas mutadas.

La cosa no es para broma. En junio de 2017 la revista PNAS aseguraba que todos los océanos del planeta tienen residuos plásticos en su superficie y se acumulan en cinco áreas. Cinco islas basura que van tomando más y más cuerpo cada vez. Y lo peor es que los mismos científicos creen que esto solo es la punta del iceberg de la contaminación que puede haber bajo el agua.

septimo continente

Para atajar el problema, en 2013 Boyan Slat, con solo 19 años, puso en marcha el proyecto Ocean Cleanup. ¿Su objetivo? Eliminar los microplásticos del océano. Su idea es construir un barco con barreras de contención o barreras flotantes ancladas en el fondo marino y en las que se filtren los desechos gracias a las corrientes marinas. Después se recogerían.

El país número 196

Para poner un toque más irreal al asunto, si cabe, la web LADbible y la ONG Oceans Foundation pidió a la ONU que esta isla de contaminación fuera reconocida como el país número 196 del planeta. Al Gore, exvicepresidente de EEUU, sería su primera habitante simbólico. La idea de la campaña era muy clara: si la isla basura fuera un país miembro de la ONU, estaría protegida por la legislación medioambiental de la organización.

Con la protección de la ONU o no, hay que ser conscientes de que la huella humana puede ser mortal. Éste es solo un ejemplo de las aberraciones que cometemos con el medio ambiente. Pequeños gestos como recoger la basura un día de playa o reciclar son grandes pasos para evitar que esta sopa de plástico siga creciendo.

 

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