Recientemente, a raíz de una TED Talk de Lera Boroditsky: «How language shapes the way we thingk» («Cómo el idioma influencia nuestra manera de pensar»), me he parado a reflexionar sobre ello. En la actualidad hablo cuatro idiomas (español, inglés, rumano y francés), lo que me ha llevado inmediatamente a pensar si soy capaz de pensar en ejemplos concretos de cómo «pienso» y por extensión cómo me comunico en los diferentes idiomas.

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Y esta misma reflexión ha sido el tema de muchos filósofos, psicólogos, lingüistas, neurocientíficos entre otros, con estudios acerca del tema que datan desde los años 1940 hasta hoy en día. Y resulta verdaderamente interesante explorar cómo las diferentes líneas de pensamientos han evolucionado. Los primeros estudios sugerían que la cultura y la manera de pensar de cada uno eran la base y los idiomas eran meros filtros de las mismas. No obstante, los estudios sucesivos y la línea de pensamiento actual sugieren que el mundo es percibido de manera diferente por personas que hablan idiomas diferentes.

Y si nos paramos a pensar, ¿es posible que las palabras que nuestro idioma tenga nos hagan percibir las cosas de manera diferente? ¿O es que lo que determina las palabras que tenemos es realmente nuestro entorno? Y sin tener que ir a ejemplos de ninguna tribu africana o similar (que se utilizan en varios estudios), me he dado cuenta que entre los idiomas que yo hablo sí existe una diferencia impuesta por el idioma en sí. El idioma influye en la manera en la que pienso y por lo tanto la manera en la que me comunico. Comparando el francés y el inglés, inmediatamente me doy cuenta que al pensar en francés soy mucho más cortés. Y es que el idioma francés te «impone» dicha cortesía, mientras que el inglés te «imposibilita» a veces ser cortés. El «vous» en francés («usted» en español) es una manera simple de indicar cortesía, mientras que el inglés «you» se utiliza indistintamente para la segunda persona del singular así como para la segunda persona del plural. Por lo tanto para añadir cortesía en inglés habría que utilizar expresiones tales como «would you» or «could you».

Un ejemplo que se discute en la TED Talk es como incluso el género de una palabra puede influenciar la manera de pensar o percibir algo. Y como tal, Lera nos hace reflexionar acerca de en la que describimos un puente. La palabra «puente» que en español es masculino, pero en alemán es femenino. Y el resultado expuesto es que las personas en español tienden a usar palabras masculinas para definir el puente, tales como «fuerte», mientras una persona alemana usaría adjetivos típicamente femeninos para definirlo.

Yendo un paso más allá, la viajera trotamundos que llevo por dentro me ha hecho pensar en ¿porqué nos llaman tanto la atención los lugares exóticos? A mi, personalmente, es porque veo cosas que no existen en mi entorno habitual; cosas para las que ni siquiera encuentro palabras (no digo que no existan, solamente que son palabras que desconozco). Esa misma falta de palabras para definir objetos o costumbres, entre otras cosas, si que me hace percibir el mundo de manera muy diferente, hace que me resulte fascinante.

Y yendo un paso aún más lejos, recientemente se ha demostrado que asociaciones mentales que se establecen y asimilan, (a veces sin uno darse cuenta), influyen nuestra manera de pensar de manera irracional. Y si no me creen, echen un vistazo al siguiente vídeo en el que la BBC lleva a cabo un experimento social que muestra qué papel juega la parcialidad implícita en la manera en la que pensamos. Pero además de la respuesta que se proporciona en el vídeo, hay otra opción posible. ¿Se os ocurre cuál? Comentadnos. Y esto nos demuestra la importancia de la educación y el uso del lenguaje desde la infancia misma.

 

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