«Tener Autismo no significa no ser humano, sino ser diferente»

Jim Sinclair, 1992

 

¿Qué es el autismo y cuántas personas son diagnosticadas?

El autismo es un trastorno psicológico que se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior. Es preferible hablar de trastorno del espectro autista (TEA), y no de autismo sin más, pues este trastorno se sitúa en un continuo en el que pueden darse diferentes grados.

Si bien no se sabe con exactitud el número de casos existentes en España, se conoce que en los últimos años el número de diagnósticos ha crecido (tal vez por el incremento de las tecnologías, medios y profesionales que permiten su detección). En Europa, se estima que se da un caso de trastorno del espectro autista por cada cien nacimientos.

¿Cómo ve el mundo una persona con autismo?

Una persona con autismo no se fija en lo mismo en que podemos fijarnos los demás. En diversos experimentos se ha demostrado que, por ejemplo, en un paisaje de jirafas, mientras que una persona cualquiera se centraría en aquello que más llama la atención (en este caso los animales), alguien con autismo podría preferir observar el cielo. Al ver un partido de algún deporte por televisión, cualquiera de nosotros seguiría el movimiento de la pelota; alguien con autismo podría preferir mirar al árbitro o incluso al suelo.

https://www.huffingtonpost.es/2015/12/10/mundo-autismo-imagenes_n_8397838.html

 

Lo que a cualquier persona sin autismo le puede llamar la atención en un día cotidiano, ya sea por su saliencia o relevancia, en las personas con autismo no produce el mismo efecto. Los sonidos o estímulos que los demás podemos considerar dentro de lo normal, como el ruido del exprimidor o del tráfico, en ellos da como resultado una sobreestimulación que les lleva a tener sus conocidas crisis. Es esta sobreestimulación la que hace que prefieran un entorno sin cambios, que repitan ciertas conductas o que se interesen única, pero muy intensamente, por un pequeño número de cosas.

El hecho de que no se centren o se vean atraídos por lo mismo que nosotros no les hace «raros», ni peores: tan solo centran su atención en cosas que a otras personas pueden no resultarles llamativas. La manera en la que una persona con autismo podría ver el mundo se ve representada en el siguiente vídeo:

 

 

Barreras y atenciones

Si bien el TEA suele manifestar sus primeros signos antes de los tres años, es a partir de los cinco años cuando los autistas suelen lograr una mejoría en las relaciones sociales. No obstante, sus «peculiaridades» siguen haciéndoles blanco de múltiples bromas en la infancia.

Se dice que los autistas no tienen sentido de la modestia, la culpa o la vergüenza, por lo que les cuesta adaptarse a las normas sociales; se comportan en público exactamente igual a como lo harían de encontrarse solos. En ocasiones esto trae sus beneficios, pues suele acompañarse de un exceso de sinceridad o inocencia, mientras que en otras puede suponer un serio problema.

El hecho de que prefieran centrarse en su propio mundo interior dificulta sus relaciones con los demás, pues a menudo no son capaces de captar sus intenciones, o entender sus puntos de vista. Esto, unido a la falta de interés que demuestran (como en el acto de rehuir la mirada), o su dificultad para expresar emociones básicas, su rigidez corporal o la inexpresividad de su voz, sitúa una barrera entre ellos y las personas de su entorno.

Por este motivo, una vez detectado el trastorno, suelen buscarse terapias que ayuden al niño a aprender destrezas como hablar o relacionarse con los demás, así como a desarrollar sus capacidades motoras. En muchas ocasiones, se realizan además terapias con animales, ya que pueden ser muy útiles especialmente en estos casos, que destacan por la incapacidad para relacionarse con otras personas.

 

Organizaciones y campañas

A pesar del incremento que se ha dado en los últimos años, tanto en la detección como en la intervención en los casos de autismo, sigue habiendo muchos vacíos que dificultan la integración escolar, social o laboral de las personas que lo sufren.

No obstante, hay ciertas campañas y asociaciones  que permiten que tanto los afectados, como sus familias y la población en general, estén correctamente informados y que facilitan la comprensión e integración del trastorno. Algunos ejemplos son la Confederación de Autismo de España, FESPAU (Confederación Española de Autismo) o la ASPAU (Asociación Proyecto Autista).