No importan las limitaciones y obstáculos que se presenten, la motivación y la determinación son más fuertes. Así lo demuestra Malala Yousafzai, originaria de Pakistán. Ya con 11 años comenzó a defender y luchar por su sueño: la educación de las niñas.

Malala

Más de 260 millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes no asisten a la escuela en todo el mundo, según las Naciones Unidas. A pesar de algunos progresos en el logro de la igualdad entre los géneros en los países más pobres del mundo, todavía hay muchas más niñas que niños que no tienen acceso a una educación de calidad.

En este escenario, Malala estaba destinada a seguir el camino de esas niñas, sin embargo, tras haber sido testigo de actos terroristas en su país natal y siendo superviviente de un intento de asesinato por extremistas en 2012, ha aprendido que esta vida tiene un propósito y el suyo es luchar a favor de la educación de las niñas:

“Solo vivimos 70 u 80 años, y ¿por qué no vivirlos con un buen propósito? ¿Por qué no vivirlos para un servicio que pueda ayudar a la humanidad, que pueda ayudar al mundo? Yo quiero ayudar a tantas niñas como pueda, para asegurarme de que reciban una educación de calidad y logren sus sueños».

Así, Malala comenzó una campaña global en América, Canadá, Nigeria, Iraq y México, donde pudo conocer y escuchar las inspiradoras historias de miles de niñas y mujeres en situaciones difíciles que están luchando por una vida mejor, con el objetivo de llevar sus historias a plataformas globales como la ONU y ante líderes cuya responsabilidad es escuchar y reconocer que el cambio es necesario y que las limitaciones en la educación no solo tienen un impacto en estas niñas, sino en todos nosotros.

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Malala es la primera mujer de su familia en asistir a la escuela, y, también, la primera en iniciar un viaje de lucha superando barreras de toda clase, venciendo dictámenes y proclamándose superviviente del azote extremista. Todas las experiencias, buenas o malas, nos llevan al camino en el que nos encontramos hoy, para nuestra heroína su presente es el Fondo Malala, creado para defender el derecho de todas las niñas a 12 años de educación gratuita, segura y de calidad.  Actualmente trabajan en Pakistán, Afganistán, Nigeria, y en las zonas de refugiados sirios, consiguiendo que la economía crezca más rápido y que se mejoren los estándares de vida y de salud.

Hoy, Malala es Premio Nobel de la Paz y Mensajera de la Paz en Naciones Unidas.

Todos tenemos la capacidad de decidir a qué queremos dedicar nuestras vidas y nuestros esfuerzos sin importar cuán insuperables parezcan las limitaciones.

Sueña tan grande como puedas y luego lucha por ello. Malala