Al escuchar la palabra intimidad, ¿qué se te viene a la mente? Cercanía, profundidad, vínculos estrechos, amistad, confianza, pareja, amor. Lo cierto es que esta palabra tiene una gran amplitud de significados y puede extenderse a varias categorías. En este artículo trataremos de hablar de manera general de lo que es la intimidad, y específicamente cómo puede llegar a favorecerse en espacios propios de la pareja.

¿Qué es la intimidad?

La intimidad representa una de las esferas del ser humano en dónde se simboliza un espacio de privacidad y profundidad personal. Aquí se guarda todo aquello que consideramos parte importante y esencial de nosotros mismos, una especie de marca personal, que genera un grado de confidencialidad y apropiamiento.

Imaginémoslo como el conjunto de actos y sentimientos que se mantienen distantes de la esfera pública y social, en donde aquello que consideramos como íntimo corresponde a un área estrecha, interna y reservada. Ahora bien, ¿qué pasa en la pareja?

 

Intimidad en la pareja

Empezar a tejer la intimidad en pareja puede ser uno de los retos más importantes que se presentan cuando comenzamos a vincularnos emocionalmente con otra persona. Compartirnos con el otro y mostrarnos transparentes pareciera ser un camino lento y cauteloso.

De repente, el compartir nuestro sentir, nuestros miedos, creencias o visiones puede posicionarnos en un lugar vulnerable porque la otra persona ya sabe un poquito más de nosotros y pueden surgir preguntas como: ¿y si no le gusto?, ¿qué tal que no somos compatibles en este área?, ¿usará esto que le estoy diciendo en mi contra?, ¿me estaré viendo mal contando esto?, entre muchas otras.

 

¿Cómo podemos fomentarla?

La noticia buena es que podemos tratar de construir un elemento importante que favorece la intimidad y la forma en que interactúa dentro de nuestras relaciones. Este elemento es la confianza. Recordemos que confianza es la seguridad que siente una persona en torno a alguna situación o persona. Si nosotros la percibimos dentro de la relación, es posible que la intimidad pueda darse de manera fluida y protegida.

4 ejercicios para fomentar la confianza en pareja

  • Escribe una lista en conjunto con tu pareja de temas en general que quisieran compartir. Algunos ejemplos podrían ser: mi persona favorita, el día que más recuerdo de mi infancia, qué comida prefiero, uno de mis miedos, mis planes de futuro en cinco años, qué disfruto más hacer. Esta actividad la pueden realizar en algún lugar que les agrade, como un parque, un café, en casa. Traten de hacerlo en un ambiente relajado en donde se sienta como plática y no como un examen o confesión. El chiste es hacerlo natural y fluido.
  • Mantén contacto visual con tu pareja por tres minutos. Pareciera un ejercicio absurdo o intimidante, pero este tipo de práctica generará una conexión emocional entre ambos. En ocasiones, el lenguaje podría constituir una barrera para sentirte con el otro. Si crees que esta es la situación, podrías tratas de hacer actividades que impliquen el “estar” simplemente. Es posible que existan risas o la sensación de ridículo, pero intenta tomarlo como un espacio de amor.
  • La comunicación es importante para establecer la confianza. En ocasiones, uno de los temas que esperamos más escuchar del otro es referente al cariño que sienten por nosotros. Podría ser un buen ejercicio el tratar de decirlo con frecuencia o demostrarlo con acciones para crear un ambiente seguro y cariñoso entre ambos.
  • Si ya sienten un poco más de confianza, pueden tratar de platicar algún secreto o tema que no hayan hablado con nadie más. Sientan la libertad de que ambos están compartiéndose con el otro. Es importante mostrar respeto y atesoramiento de lo que se pueda decir.

Después de estos ejercicios, esperamos que la línea de intimidad y confianza se haya reducido un pasito, generando una conexión y contacto más cercano con tu pareja y, sobre todo, percibiendo tu relación como un espacio seguro en donde seas libre de mostrarte tal y como eres.