¿Quién no ha bailado alguna vez en su vida? De forma profesional o con un estilo propio, cada uno de nosotros ha experimentado alguna vez la actividad  recreativa de bailar. Generalmente, la reservamos para ciertas situaciones. Como cuando asistimos a una fiesta, una celebración, una boda o un concierto.

 

Lo cierto es que se debería bailar más seguido y periódicamente. El bailar, esa mezcla de ejercicio, expresión artística y práctica comunicativa social, le trae a nuestro cuerpo un sinnúmero de beneficios, tanto psíquicos, físicos y a nivel cerebral.

Es considerada como un medio de esparcimiento y diversión. Nunca es tarde para dejarnos llevar por la música y el baile.

Así como hace Mariano, un vivaz y enérgico anciano que danza al compás de la música lleno de vitalidad y alegría. Éste hombre madrileño es la prueba viviente de que el baile te rejuvenece y mantiene saludable. Echa por tierra ése dicho que versa que sólo los Latinos saben de energía y pasión al bailar.

 

¿Cómo surge el Baile?

En sus orígenes el hombre utilizó el baile como forma de expresión y comunicación con otros seres humanos. Esta actividad vinculaba a los individuos con independencia de las habilidades lingüísticas de cada uno. Por lo que el baile es considerado como un lenguaje universal. La danza era usada para infundir ánimo en los guerreros, para ejercitarse físicamente, para el cortejo, etc.

 

Los griegos fueron los primeros en considerarla como un arte.

En la Edad Media se la vió como pecaminosa por el cristianismo. Se la asociaba con connotaciones sexuales.

Es en la época del Renacimiento donde vuelve a valorizarse a la danza como un arte, y empiezan a surgir disciplinas relacionadas como el ballet y los bailes coreografiados, llegando a convertirse en un espectáculo agradable a la vista de las altas esferas sociales, las cuales comenzaron a practicar esta actividad.

 

Disciplina que beneficia a nuestro cuerpo

Para divertirnos cuando bailamos no hay que ser un experto entrenado en esta disciplina, y tampoco existe un límite de edad para realizarla.

Al bailar:

– Logramos que nuestra postura corporal se corrija, más si lo hacemos periódicamente.

– Al ser un ejercicio aeróbico, al bailar ejercitamos los brazos y las piernas. Además se fortalece el corazón al verse aumentado el ritmo cardíaco. También se mejora la capacidad pulmonar.

– Previene la pérdida de la masa ósea al tonificar los huesos sin estresar las articulaciones. Muchos estilos de danza requieren movimientos que fortalecen huesos como la tibia, el peroné y el fémur.

 

Salud Cerebral

La danza es el único ejercicio que ha demostrado reducir significativamente el riesgo de sufrir demencia senil. Los ejercicios aeróbicos revierten la pérdida de volumen del Hipocampo, que es la parte del cerebro que controla los recuerdos. El mismo, a medida que llegamos a la edad adulta, se va encogiendo y es por eso que las personas mayores sufren con frecuencia problemas de pérdida de memoria.

 

La danza, por lo tanto, beneficia enormemente a las personas de la tercera edad, puesto que son un sector muy vulnerable a contraer enfermedades neurodegenerativas y de Alzheimer.

Estudios científicos sostienen que personas con Alzheimer fueron capaces de recordar memorias olvidadas, al bailar con música que solían conocer.

Además, previene la depresión. Cuando bailamos nuestro cuerpo libera unas hormonas denominadas endorfinas, las cuales son necesarias para combatir los estados de depresivos.

 

Para tener en cuenta

Querido Lector, supongo que luego de conocer todos estos beneficios ¡te mueres por empezar a bailar ya mismo!

Antes que nada, ten en cuenta estas consideraciones para que puedas obtener el mayor provecho de este ejercicio sin afectar negativamente tu cuerpo con lesiones o dolores innecesarios:

  • Consulta siempre a tu médico de confianza acerca del baile que elijas desarrollar (ya sea que elijas hacerlo de forma privada o recurriendo a una academia de danzas). Él determinará según tus antecedentes médicos y condición de salud, qué actividades puedes o no realizar y con qué frecuencia e intensidad.
  • Nunca fuerces a tu cuerpo a posturas que te generen dolor. La idea es que disfrutes y te diviertas al danzar, no el impresionar terceros o demostrar algo.
  • Cuando comiences, empieza de a poco, gradualmente. No trates de realizar movimientos sofisticados o complicados sin antes que tu cuerpo haga un pre-calentamiento de sus músculos.
  • Si tu idea es bailar en pareja o en grupo, siempre pídele permiso a la otra persona antes de tomarla como pareja de baile, y no obligues a quienes te expresan que no desean hacerlo. Cada uno debe elegir desde su propia voluntad si desea o no realizar este tipo de actividad.
  • Recuerda que debes vestir ropa cómoda y deportiva para poder realizar con soltura cada uno de los movimientos y no lesionarte a nivel muscular.
  • Ten cerca siempre contigo agua para evitar sufrir deshidratación.
  • Ante cualquier malestar que sufras, sea físico o de cualquier índole, no dudes en informarle inmediatamente a tu médico sobre ello. Él sabrá explicarte cuál es el problema y brindarte tratamiento según sea el caso.
  • Y lo más importante … ¡diviértete! Recuerda que no estás en una competición ni en un certamen. No hay modelos pre establecidos de cómo se debe bailar. Debes hacerlo a tu ritmo y a tu gusto, sin presiones ni miedos de ningún tipo.

 

No te desanimes, ríe, baila y diviértete. Difunde estos beneficios y haz que más personas elijan bailar en sus vidas.

Baila más, e insta a los mayores a que lo hagan también.

Haz como Mariano, no sientas verguenza. Mantente positivo, no importa la edad que tengas. Nunca es tarde para hacer lo que siempre soñaste, nunca es tarde para sentir felicidad.

Agrega el baile a tu tratamiento médico. Promulga la danza libre, sin estereotipos ni prejuicios. Basada en la Salud, el bienestar y la aceptación. Y haz de este mundo, ¡un lugar más feliz!

«Leer y bailar son dos de las diversiones que no harán nunca daño al mundo».  Voltaire