Sobre la autonomía, decía el artista marcial y actor estadounidense Bruce Lee: No estoy en este mundo para vivir a la altura de tus expectativas y no estás en este mundo para vivir a la altura de las mías”.

 

Según la psicología y la filosofía, la autonomía expresa la libertad para darse normas a sí mismo, sin la influencia de factores externos o internos. No hay presiones: la autonomía hace referencia a las conductas de cada individuo, reguladas por sus propias medidas.

Sin echar tanta carreta, vamos, reflexiona sobre lo siguiente:

¿Sientes la plena libertad de ser y de actuar bajo tus propias reglas, sin imposiciones ni presiones externas?

Si sientes que has actuado de acuerdo a tus convicciones, significa que estás expresando tu capacidad de autonomía ante el mundo y no sientes la presión social de abandonar tu ideología para seguir o cumplir con las de otros.

Por el contrario, si has procedido por miedo a los juicios que en tu contexto puedan ejercer sobre ti, has sido heterónomo/a; es decir, te has motivado a realizar tus acciones por un móvil ajeno.

 

Pero quiero que sepas que no hay nada de malo en ser heterónomo. Todos en algún momento hemos actuado de manera autónoma o heterónoma. Hay contextos que nos llevan a tomar decisiones delimitadas.

Claro que el punto aquí no es hablar o dedicar las siguientes líneas a la heteronomía como concepto. Mi objetivo es darte unas recomendaciones para que fortalezcas tu capacidad de autonomía. Porque mereces vivir bajo tu propia luz, guiado/a por un sentimiento irrefrenable de libertad.

 

Cómo fortalecer la autonomía:

Entonces, ser autónomo significa que puedes valerte por ti mismo/a, así de sencillo, sin adornos. Ten en cuenta estos tips para fomentar la autonomía personal que, además, te harán la vida más llana.

  • Toma un papel y un lápiz y enumera cada una de las cosas que puedes hacer sin la ayuda de otros. Este ejercicio te permitirá adquirir una visión más independiente de tus acciones.
  • A continuación, escribe en ese mismo papel tus prioridades. En este punto podrás visualizar lo importante de atenderte igual que lo haces con los demás o mejor.
  • No des entrada a que otros resuelvan sobre tus métodos (planes, problemas). Sé reservado respecto a quién le depositas tu confianza.
  • Sé jovial, pero no establezca relaciones obligatorias.

Adicionalmente, considera la soledad como una oportunidad para reflexionar sobre los puntos anteriores. Permítete un espacio para que te enfoques en ti. Y no olvides que la autonomía no es egoísmo. Es actuar, elegir y pensar de manera independiente, sin culpas, ni remordimientos. ¡Mucha suerte!