Cuando se acaba la paciencia se producen situaciones incomodas, momentos de enfado que se pagan de manera errónea con la personas menos indicadas.
Cuando llegan situaciones así, tan solo por un instante hay que pararse a pensar, pensar y recordar, pues seguramente alguna vez fuimos nosotros la otra parte, y nuestros padres, amigos, etc, los que tuvieron que pensar y aguantar.

 

 

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