En la actualidad, cada vez más gente recurre al psicólogo por diversos problemas. No obstante, el carácter relativamente abierto de la psicología y el hecho de que no sea una profesión muy conocida han hecho que aumenten las falsas creencias entre la gente.

 

Estos son algunos de los mitos más comunes sobre la psicología:

Solo los locos van al psicólogo.

No es cierto. La gente acude a terapia psicológica por multitud de problemas: problemas familiares o de pareja, estrés, depresión o ansiedad, adicción a las drogas…  Hay multitud de campos y especialidades dentro del mundo de la psicología, por lo que no puede generalizarse a un solo tipo de paciente.

Los resultados se notan desde la primera sesión, en tan solo una hora podría «curarme».

Al igual que con cualquier tratamiento médico, la mejoría podría llegar después de muchas sesiones. La duración de la terapia dependerá tanto del paciente como del problema por el que acuda.

Toda la psicología es psicoanálisis.

El psicoanálisis es una corriente de la psicología que se centra en el subconsciente y los deseos reprimidos. Sin embargo, no es el único método, ni mucho menos el más utilizado. Esto lleva al siguiente punto.

 

Los sueños son una prueba fiable de lo que ocurre en nuestro cerebro, representan nuestros deseos.

Si bien no se sabe con exactitud de dónde proviene el contenido de los sueños, la teoría más aceptada es que se forman de nuestra experiencia y perspectiva del mundo. De esta forma, lo que soñamos sería una especie de repaso u ordenación de información.

Los psicólogos leen la mente, siempre saben lo que piensas.

La psicología sigue el método científico, se realizan experimentos, se estudian patrones y conductas con la intención de establecer un diagnóstico. Al igual que en el hospital necesitan hacerte análisis y pruebas para llegar al problema, en psicología este tampoco salta a la vista.

Los polígrafos pueden detectar mentiras.

La detección de mentiras con polígrafos se basa en las señales corporales como impulsos nerviosos o sudoración. Cada vez que se da una alteración en alguno de estos aspectos, el polígrafo interpreta que has dicho una mentira. No obstante, este cambio puede deberse a múltiples factores, como a la propia ansiedad por estar siendo interrogado. Incluso hay gente capaz de manipularlo intencionadamente.

 

Cualquiera puede actuar como psicólogo, solo es necesario escuchar y saber dar consejos.

Nadie puede ser psicólogo sin tener la formación adecuada. Incluso una vez terminada la carrera, hay casos complejos que requieren de una especialidad completa. No cualquier profesional funciona igual con todos los pacientes, de manera que en ocasiones es necesario derivar el caso.

Los problemas psicológicos sólo pueden arreglarse con pastillas.

En ocasiones es necesario recurrir a la medicación para ayudar a la persona a aliviar el malestar o mitigar los síntomas. Ejemplos de esto son los ansiolíticos para controlar las crisis de ansiedad. Sin embargo, esto no resuelve el problema, sino que puede ayudar a sobrellevarlo. La medicación en ningún caso debe utilizarse como método principal, sino solo para complementar la atención psicológica. Debemos trabajar en el problema y tratar de resolverlo, no solo ignorarlo. Además, el efecto de las pastillas es a corto plazo, y cuando dejan de administrarse, el problema sigue ahí.

Pruebas como la de las manchas de tinta o nuestra caligrafía sirven para estudiar nuestra personalidad.

Si bien sus rasgos más relevantes pueden relevar algunos aspectos de nuestro temperamento, no es posible afirmar que sean pruebas totalmente fiables. La prueba de las manchas de tinta o prueba de Rorschach ha demostrado ser útil para detectar algunos trastornos como la esquizofrenia, pero esto se debe solo a respuestas verdaderamente extrañas. Una prueba mal aplicada o una interpretación errónea puede atribuir rasgos o patologías erróneas al sujeto.

 

En definitiva, hay muchos campos de aplicación de la psicología, todos ellos diferentes y útiles para distintos ámbitos. Es necesario informarse bien antes de acudir a un psicólogo, y estudiarlo bien para desmentir los mitos que rodean esta profesión.