Superarse cada día es un reto que todos deberíamos asumir. A veces nos encontramos por el camino historias de superación que nos invitan a avanzar sean cuales sean las limitaciones con las que nos topamos. Es el caso de Shaquem Griffin, el primer jugador manco de la liga de Fútbol Americano, NFL. Shaquem ha demostrado que sin una mano puede derribar tanto prejuicios como rivales de manera asombrosa.


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Shaquem Griffin nació con una malformación en su mano izquierda. Los dolores eran tan insoportables que su madre decidió operarle y amputarle esa mano. Para sustituirla, Shaquem tenía el apoyo de su familia, sobre todo el de su hermano Shaquill. Fue él el que no dejó nunca que Sahquem se autocompadeciera, el que le forzó a alcanzar los mismos objetivos que él con dos manos, el que le hizo ver que no había obstáculo que no pudiera superar. Le enseñó  a jugar al fútbol americano y cuando fue profesional le dijo: “Tienes el uno por ciento de posibilidades de acabar junto a mí”. Un uno por ciento que sonó en los oídos de Shaquem como la puerta más grande nunca abierta.

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RETO SUPERADO

A pesar de que su hermano ya no le tutelaba, Shaquem hizo la mejor de las temporadas que jamás había tenido. Y todo tuvo su recompensa. Llegó el momento de los draft de la NFL. Shaquem esperaba que algún equipo le llamara para jugar con ellos. Dos días y la llamada no llegaba, cinco rondas de contactos y de repente el teléfono sonó. Shaquem estaba en un hotel con su familia, cuando John Schneider, de los Seattle Seahawks, le habló al otro lado del teléfono, Shaquem empezó a llorar. Había cumplido su sueño. Solo acertó a decir: “No puedo respirar”. Pero sí, podía respirar, igual que podía placar, golpear, perseguir al quarterback rival y romper récords de velocidad a pesar de faltarle una mano.

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“Silencia a los que dudan de ti. Todos pueden decir lo que quieran, pero al final del día, cuando te pones los zapatos, te pones tu ropa y sales a dar todo lo que tienes cada día, el único que puede detenerte eres tú mismo”. Shaqhem tras conseguir su sueño de jugar en la NFL.

Sin timidez, sin complejos, con determinación, así se silencia a los que dudan de uno.