A todos nos gustaría ser considerados modelos a seguir. La obtención de esta distinción suele asociarse a personas famosas, las cuales debido a su éxito suelen crear tendencias.  La realidad es que todos podemos ser un ejemplo que motive a los demás a desarrollar cualidades que contribuyan a mejorar nuestra sociedad.

 

Pero ¿qué es un ejemplo?

La Real Academia Español (RAE) define la palabra “ejemplo” como: “acción o conducta que puede inclinar a otros a que la imiten”. En vista de que siempre existirá quienes observan nuestro comportamiento, podemos asegurar que todos influimos en los demás para bien o mal. Así que, aunque no lo sepamos, posiblemente seamos un modelo a seguir para alguien.

Es posible que muchos de nosotros entendamos la importancia de cumplir nuestros deberes y contribuir al correcto funcionamiento de la sociedad. Quizás hasta compartamos frases e imágenes que incentiven este accionar. Aun así, nuestras acciones diarias son las que motivan a los demás no solo nuestras palabras.

Una frase célebre dice: “Una acción vale más que mil palabras”. La razón es que las acciones crean confianza, veracidad, respeto y admiración, por el contrario, las palabras solo provocan expectativas e incertidumbre.

Por lo cual, es importante evaluar constantemente nuestro comportamiento y esforzarnos para cumplir con todas nuestras obligaciones. Debemos ser primero buenos ciudadanos para después aconsejar a los demás a hacer lo mismo.

Acciones que nos hacen buenos ciudadanos

 

Las acciones son nuestro punto de partida para propiciar un cambio positivo. Pero ¿qué comportamiento constituye a un buen ciudadano? Estos son algunos:

  • Respeta los valores cívicos.
  • Conoce sus derechos y cumple con sus deberes.
  • Se interesa por cuidar el medio ambiente.
  • Habla y actúa de forma civilizada, sin insultos ni groserías.
  • Demuestra amabilidad y consideración en su trato con otros.
  • No discrimina a las personas por su raza, género, edad o etnia.

Las campañas de persiguen concienciar son importantes recursos que motivan ciertos accionar en la sociedad. Cuando participamos en estas actividades y motivamos a otros, también estamos induciendo a quienes nos rodean a crear conciencia.

En conclusión, reflexionar sobre nuestras acciones para determinar si estamos actuando de manera correcta es el primer paso para ser ejemplos de bien. Las palabras son importantes para motivar a los demás, pero si no se acompañan de acciones, no valen nada. Así que pregúntate, ¿incentivo a los demás a ser “bueno ciudadanos”? ¿Concuerda “lo que digo” con “lo que hago”?

La respuesta a estas cuestiones provoca que adoptemos medidas necesarias para ser un ejemplo positivo en la sociedad.