“Sé tú el que aparta la piedra del camino”

Esta frase de Gabriela Mistral, poetisa chilena y Nobel de Literatura (1945), además de hacerme el camino más llevadero, me ha ayudado a evitar algunas tormentas mentales en los últimos meses. Te comparto mi experiencia, quizás también funcione para ti.

Las Piedras

Todo empezó frente a una montaña de platos por lavar y yo, estropajo en mano, enjabonando y renegando a partes iguales. Al finalizar, la vajilla terminó limpia y yo de tormenta: que no hay derecho, que soy una pringada, que siempre me toca lavar a mí, que todos se escaquean, que qué morro tienen…

Días después, Instagram arriba Facebook abajo, alguien compartió la siguiente cita de Gabriela Mistral y la bombilla se prendió:

Por mi forma de ser, me he pasado la vida apartando las piedras que otros esquivaban: comprando la carne para las veinte personas de la barbacoa del domingo, cambiando la bolsa de basura que ya no cede al empujón del pie o recogiendo el confeti de la noche anterior. Lo he hecho, sí, pero a disgusto y con el complejo de ser una pringada.

El Camino

Hace poco, la frase de Gabriela Mistral me iluminó y decidí darle la vuelta a la tortilla. No ha sido fácil. A mi mente le gustaba quejarse y hacerse la víctima, pero yo estaba decidida a cambiar el patrón. Acorté la cita y utilicé la última frase como mantra. A partir de ese momento, cada vez que mi yo renegón asomaba los dientes, sobreponía el mantra a su voz. Cuando me sentía molesta al encontrar el rollo de papel higiénico terminado y sin cambiar, mantra. Mientras recogía los platos de la mesa que impedían tomarnos el café tranquilamente, mantra. Solo brotar el enfado, mantra.

Y así, poco a poco, apartar la piedra del camino se ha convertido en algo que en lugar de ofuscarme, me da energía. Mi esfuerzo es el mismo, pero mi humor y salud mental han mejorado notablemente.

Y tú, ¿también hart@ de apartar piedras o profesional en esquivarlas?