Amistad

Se refiere al afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

Eso reza la RAE y así se supone que debe ser la amistad. Una relación de confianza, de afecto que se estrecha y fortalece por vivencias compartidas, buenas y malas, cómicas y dramáticas. Amistades que te tienen al teléfono hasta las tantas de la madrugada aunque uno se muera de ganas de colgar y echarse a dormir. Amistades que se quedan contigo en casa porque no te apetece salir, que te sacan a rastras o simplemente saben darte tu tiempo. Amistades, amigos, que te escuchan cuando necesitas hablar y también te hablan diciéndote incluso, las cosas que no quieres oir. Amigos que escuchan tus pecados sin juzgarte, pero que te llevan a la “policía” o hacen de ella, si ven que vas por el mal camino. Amigos, por los que eres capaz de regarles las plantas aunque a ti se te mueran todas. Amigos que con el afecto puro, desinteresado y compartido, aceptan grandes diferencias de convivencia o de ideales porque saben que la amistad es mucho más que eso. Amigos que escuchan neuras cíclicas y lo hacen como si fuera la primera vez.

Amigos,… Muchos dicen que son la familia que se elige, y no andan muy desencaminados.

Algunas amistades empiezan en la más tierna infancia, en los parques de juegos comiendo arena o en el colegio en una pelea en el patio, y a ellos, a los primeros amigos, aunque la vida nos lleve por distintos caminos, siempre se les tiene un cariño especial aunque se pierda el contacto o no sea éste, tan continuo como lo era al principio.

Hay amistades de verano que solo ves una vez al año y que esperas reencontrar con ilusión el verano siguiente. Hay amistades que afianzan lazos familiares. Primos que son más amigos incluso que primos. Hermanos que son los mejores amigos del mundo. Madres que se convierten en la mejor amiga cuando se ha pasado la edad del pavo y te das cuenta que no es una “carca” y que realmente sí sabe lo que dice…Gente que conoces en el instituto, en la universidad, en el master y en el trabajo, que efectivamente aumentan el número de conocidos pero quizás, no tanto el de amigos. Y es que la vida también te enseña a clasificar a las personas que te encuentras en el camino, y de ahí la maravillosa frase, “los amigos se ven en la cama y en la cárcel”. No seáis mal pensados. Esa frase nos viene a decir que los amigos son los que están a tu lado no sólo en los buenos momentos de tu vida, sino también en los más difíciles.

Las virtudes principales de la amistad son la sinceridad y la generosidad y las que no cumplen estos dos requisitos, no son amistades, o por lo menos no verdaderas. Más bien son relaciones egoístas e interesadas. Normalmente, cuando uno se da cuenta de que uno de los que consideraba “amigos” es en realidad un conocido interesado, lo que hace, después de llevarse un gran disgusto, es poner tierra de por medio. Pero, ¿qué pasa, si hay personas que no son capaces de distinguir la verdadera amistad porque han crecido en un mundo de “amistades interesadas”?

En este mundo de intereses, de influencias y de amiguismos, no es raro escuchar a ciertos padres hablar sobre los amigos que deben tener sus hijos, o con quién y con quién no, quieren que sus hijos se relacionen. Con mis propios oídos he escuchado a algunos padres comentar que la elección de la actividad de ocio de sus hijos y el lugar donde la desarrollan ha sido una decisión tomada, no por la cercanía del sitio a sus hogares o por la comodidad, si no del potencial de amistades de un nivel socio económico determinado que pueden encontrar allí. La frase era algo así como :”..hacen amiguitos, luego vienen los cumpleaños, los padres se conocen y…”, lo que parece una forma natural de conocer gente, es el resultado de una estudiada estrategia de ampliar redes sociales.

En fin, lo que todos conocemos como oportunistas.

Oportunismo

Es la actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias que se ofrecen y sacar de ella el mayor beneficio posible.

Pues estos oportunistas, no solo aprovechan las circunstancias si no que las buscan y educan a sus hijos en esa misma idea. Quién sabe quien te puede echar una mano en el futuro o buscar al retoño ya crecido, unas prácticas en su empresa…

Desolador… Decidme, ¿qué va a ser de esos niños que no son educados ni conocen la amistad verdadera, sincera y generosa? ¿Qué será de las futuras generaciones que esos niños, algún día adultos, tengan que educar? ¿Qué tipo de relaciones tendrán esos niños?¿Qué valores de sacrificio, de trabajo, de honradez y de meritocracia les transmiten y podrán transmitir?

Hay mucho en lo que reflexionar y por eso os dejo este video que habla, sin palabras, de los valores de la amistad, para que lo veáis, lo analicéis y lo enseñéis a todos aquellos que no saben lo que es la verdadera amistad, la cual no sabe de diferencias, ni de edades, ni de oportunismos…

Yo me voy al parque a charlar con una amiga de la infancia. Nos tomaremos un helado o un granizado. La arena ya no es del gusto de nuestro paladar. Hace tiempo que no la veo. Nos pondremos al día, nos preguntaremos por la familia, el trabajo y los amigos comunes del pasado. Nos despediremos con un fuerte abrazo, y tardaremos, seguro, de nuevo en vernos, pero ese cariño especial de esa amistad desinteresada y espontánea que surgió hace tantos años, y que nos ha llevado hasta el día de hoy, nos llevará con más canas y más arrugas, a otros muchos que tendremos en el futuro.