Hoy en día no es fácil saber qué estamos comiendo en realidad. A veces, tampoco sabemos si son productos de proximidad los que llenan nuestra cesta; muy probablemente, no lo sean. Pero, ¿qué es eso de los productos de proximidad? ¿Debería preocuparme por saberlo? ¿Por qué?

Comencemos por el principio: supongamos que hemos decidido fiarnos de la calidad de eso que vamos a echar al carrito del súper. Hagámonos ahora otra pregunta: ¿de dónde viene?

Vamos a imaginar que hemos llenado nuestra cesta de la compra de hortalizas de todo tipo: calabacines, cebollas, pimientos y cualquier otra que nos apetezca comer. Empieza el reto: ¿cuánto ha viajado nuestra ensalada hasta nuestro plato? La distancia media recorrida por cualquier producto entre su origen y su lugar de consumo es de 5000 kilómetros. Casi nada. El medio ambiente está encantado con este dato.

Supongamos ahora que hemos comprado sus ingredientes en España, país con el que ejemplificamos. Solo en el primer semestre de 2018 ha exportado más de tres millones de toneladas de hortalizas; no está nada mal, ¿verdad? Lo curioso es que ha importado, de esos mismos países a los que exporta, más de ochocientas mil toneladas de las mismas verduras.

¿Son estas hortalizas productos de proximidad? Evidentemente, no. ¿Lo serían si hubieran viajado solo dentro del país? Pues depende. Se consideran productos de proximidad —o de kilómetro 0— los que han sido producidos a menos de 100 kilómetros del lugar de consumo. Así que una naranja, por muy valenciana que sea, de próxima no tiene nada si nos la comemos en Galicia (aunque siempre será mejor opción que traerla de la otra punta del mundo).

¿Cuáles son las ventajas de los productos de proximidad?

Reducción de la contaminación derivada del transporte:

  • Viajen por tierra, mar o aire, llevar los productos de aquí para allá requiere unos recursos energéticos. Tanto su producción como su consumo tienen graves consecuencias para el medio ambiente. A menor consumo, menor daño medioambiental. Así de simple.

Reducción de los residuos plásticos derivados del transporte y el almacenamiento:

  • ¿Cuántas de las hortalizas de nuestra ensalada llegaron a nuestras manos envueltas en bolsas o en bandejitas de plástico o de poliestireno? Aunque el reciclaje comienza a ser tomado más en serio por los Gobiernos y la población, aún es muy grande la cantidad de plástico que acaba en vertederos o, directamente, en el mar. En el caso del poliestireno el problema es aún mayor, ya que es más difícil de reciclar y sus efectos sobre el medio ambiente son tanto o más graves que los del plástico. Los productos de proximidad suelen llevar menos envoltorios porque no son necesarios para su transporte ni su almacenamiento.

Ahorro energético y conservación de sus propiedades:

  • Los productos de proximidad suelen ser productos de temporada: se consumen en la época en la que se recogen, sin necesidad de ser conservados en cámaras. El beneficio de este hecho es doble: se reduce el consumo energético derivado de su almacenamiento en frío y mantienen una mayor parte de sus propiedades.

Contribución a la economía local y a la conservación de variedades de la zona:

  • Los productores locales no tienen por qué ser, necesariamente, pequeños agricultores, pero sí se da un mayor número de ellos que en el gran mercado de importación y exportación. Además de contribuir a su desarrollo económico se favorece la conservación de especies autóctonas, desplazadas por la llegada masiva de productos de otras zonas.

¿Cómo puedo comprar productos de proximidad?

Uniéndome a un grupo de consumo:

  • Son grupos de personas que se reúnen para hacer una gran compra conjunta a un productor local, normalmente una vez por semana. Aunque algunas hacen reparto a domicilio, lo más habitual es fijar un punto de recogida común. Aquí os dejo una relación de grupos de consumo en España.

Comprando en mercadillos semanales o a un agricultor local:

  • Muchas poblaciones tienen un mercado semanal en el que se ofrecen productos comprados directamente al agricultor. Muchas veces será el propio horticultor el que los venda. Del huerto a la mesa, ¿qué más se puede pedir?

Comprobando la procedencia de los productos:

  • Si no nos convence ninguna de las opciones anteriores, podemos fijarnos simplemente en la procedencia de aquello que compramos. Algunos supermercados optan por facilitar la tarea al comprador y destacan el lugar de origen de los productos; en otros casos, sin embargo, habrá que hacer una búsqueda más activa.

Como veis, la compra de productos de proximidad es una fuente inacabable de ventajas para nuestro maltrecho planeta y para nosotros mismos. La opción más cómoda a la hora de hacer la compra es ir al súper y cerrar los ojos sin más preocupación que llenar el carro de comida. Lo más responsable para todos los habitantes de la Tierra —humanos o no— y para las generaciones venideras es intentar minimizar la huella de nuestro paso por el planeta, pocas veces buenas. La solución está en nuestras manos. Y como siempre: piensa global, actúa local.

Datos sobre importación y exportación: Fepex