Estos dos compañeros de habitación pasan las horas entre risas. Uno de ellos cuenta las historias que suceden al otro lado de la ventana, procurando las sonrisas de su amigo, invidente.

A veces no es necesario ver lo que ocurre a nuestro alrededor para poder sentirlo. Y al final de este video, te darás cuenta del por qué.

 

 

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