Y el primer paso…es siempre lo más importante, particularmente cuando estamos tratando con los jóvenes y tiernos. Este es el momento cuando están tomando forma y cuando cualquier impresión que elijamos hacer deja una marca permanente (Platón, 428-348BC citado en Clarke and Clarke, 2000, p 11).

¿Qué es más importante que la infancia de nuestros niños y niñas?

¿Estamos ciegos o nos queremos hacer los ciegos? Nos hemos convertido en testigos mudos de una escena horrorosa que afecta a los más frágiles, a nuestros niños y niñas. Estamos creando una sociedad en la que tanto los niños y las niñas como sus padres quieren que crezcan, y que lo hagan cuanto antes. La otra cara de la misma moneda presenta otra escena en la que el territorio, la situación política u otros factores externos hacen que nuestros niños y niñas se vean forzados a trabajar, a luchar, a sobrevivir. Si bien ambas situaciones me parten el corazón, hoy os quiero hablar del primer caso, donde por elección, no por necesidad la infancia se ve mermada. Vamos a pensar acercar de los factores que llevan a ello. En mi opinión los dos componentes principales son: la presión de prepararse para un futuro cada vez más competitivo en un entorno cada vez más rígido y/o la presión y metas propias de los mismos padres.

Niños y niñas con una agenda, una agenda repleta de actividades desde primera hora de la mañana hasta última hora de la tarde. Niños y niñas que llegan a casa agotados física y mentalmente hasta el punto de experimentar estrés o depresión. Y estos niños y niñas son los mismos que ya han dejado de leer libros infantiles para buscar en Internet que hace el ídolo de su serie infantil, niños que han dejado de cantar canciones infantiles y se pasan el día tarareando canciones de Maluma, niños que en lugar de salir a jugar se transportan al mundo virtual y juegan online, niños y niñas que poco a poco se pierden su propia infancia. Y nosotros, los adultos, permitimos que eso pase.

Y no se engañen, no estamos hablando de un país en especial, es una tendencia global que se da en las sociedades avanzadas. Y lo peor es que las investigaciones científicas y las estadísticas nos muestran que los de problemas de salud mental, déficit de atención, depresión y hasta suicidio infantil no paran de subir.

Entonces ¿a qué esperamos?

Olvidamos o queremos olvidar como debería ser la infancia de nuestros/as niños/as. Borramos de nuestra memoria (o simplemente ignoramos) los recuerdos de nuestra propia infancia, como fue nuestro propio aprendizaje del mundo. En la infancia se aprende a través del juego y no hay manera mejor de experimentar las diferentes sensaciones, la relación acción-reacción y el entorno natural que nos rodea. Es la manera práctica de aprender estos conceptos que pueden ser tan abstractos pero que son la base de nuestro existir. ¿Por qué nos empeñamos a pensar que las actividades escolares, los juegos online diseñados para entretener a nuestro niños y niñas son mejores como preparación que dejarles experimentar la vida misma?

Que ha pasado con la libertad para que los niños estén en el exterior, corran, se aburran, imaginen e incluso que se hagan daño jugando. Todo ello y más es parte del descubrimiento del mundo de manera sensorial. Que sea a través del descubrimiento de su entorno, a través de sentir y ver con sus propios ojos que los niños desarrollen su cerebro, personalidad y cualidades y habilidades que hoy nos empeñamos a encasillar y enmarcar con límites demasiado estrictos.

Esa inocencia de la infancia y las ganas de explorar que nuestros/as niños/as tienen son su mejor cualidad y todos deberíamos crear un entorno en el que estén por encima de todo lo demás e intentar preservarlas y no perderlas con el paso de los años. Y no solo los padres son responsables de actuar, sino cada uno de nosotros. Dejemos de ser espectadores y pasemos a la acción. Con acciones pequeñas, una tras otra, intentando darles a nuestros niños y niñas la libertad de tener una infancia, la libertad de crear recuerdos, la libertad de vivir.

Vive tu vida pensando en los niños y niñas que tengas a tu alrededor y contribuye a hacer su infancia un poquito más inocente, un poquito más libre, un poquito más suya.

Con esta reflexión nos gustaría recoger ejemplos y rutinas que niños y niñas en el mundo tienen en nuestra sociedad hoy, una imagen que nos pueda permitir aun con más detalle hacer reflexionar sobre cómo podemos hacer que nuestros niños y niñas tengan una infancia más feliz.

¡Protejamos la inocencia de nuestros niños y niñas!