Los Oscar del 2017 se recordarán siempre como el increíble error que hizo bajar a más de 10 personas del escenario después de haber recibido el premio a la mejor película del año por un fallo en la distribución de sobres. A pesar de que la película era clara ganadora y había recibidos alabanzas de todos los medios especializados, lo que parecía el renacimiento del genero musical tuvo que esperar.

Hubo momentos de vergüenza y de nervios, plato común en una ceremonia de este tipo. Pero entre el publico, una chica de 28 años reaccionó serenamente a la incredulidad general. Se cruzo con la ansiedad en cualquier calle sin nombre de su vida con 8 años y desde entonces miraba el mundo con los colores de la lucha. Su nombre era Emma Stone y acababa de ganar el Oscar a la mejor actriz del momento.

Pronto su historia se hizo viral y forma parte de las personas que plantan cara cada día a un fenómeno que se ha convertido en urgencia de nuestra sociedad actual, una enfermedad que sufren millones de personas en todo el mundo. En España ya es el problema psicológico mas común por encima de la depresión y estamos en el país que mas sedantes consume de Europa. ¿Por qué existe tanta ansiedad en nuestro mundo?, ¿cual es la razón de que cueste tanto enfrentarse a ella? Son muchas las reflexiones que aparecen todos los días y las tres que comento a continuación me parecen cruciales para que todos la podamos comprender un poco mejor.

I. La biología nos mantiene ansiosos

El cerebro es el gran culpable de que el ser humano sobreviviera a la prehistoria. Se desarrolló de manera que nuestros instintos primarios antepusieran la supervivencia por encima de todo lo demás. La ansiedad servía como catalizador de la energía hacia la huida y la detección de cualquier peligro que surgiera. El ser humano vivía constantemente en situación de alerta, buscando las mínimas distracciones que pudieran suponer un peligro. Este es uno de los motivos por los que cuesta tanto concentrarse en una sola cosa, el factor que ha hecho al móvil un rey de la adicción. No vivimos en la prehistoria, no existe la necesidad de estar alerta por si un león nos devora por la espalda. El problema es que a nuestro cerebro aún le cuesta reconocerlo.

II. El sigilo de la ansiedad

La ansiedad puede surgir de varias maneras y nadie duda de que llama a la puerta si ocurre una situación dramática, impactante, que desencaja nuestra vida. Un antes y un después que diríamos.

Sin embargo, existe una manera más sutil y silenciosa. Es lo que llamo el efecto mochila. No se trata de un gran acontecimiento, si no más bien de múltiples pequeñas situaciones que generan miedo, estrés y acaban desembocando en el rio de la ansiedad. Es difícil de localizar porque cuando nuestra mente acelera hacia la crisis vemos enseguida que lo que acaba de ocurrir no es para tanto y nos sentimos confundidos de habernos visto superados por algo tan nimio. Pero no es solo ese momento, sino todos los pequeños problemas que sujeta la mochila hasta que esta revienta inevitablemente. Desgraciadamente es la manera más común que tiene la ansiedad de visitarnos y una que nos obliga a repasar nuestra vida de arriba a abajo.

III. La percepción de nuestro bidón de gasolina

Sientes, ante un problema en la vida, que el desenlace final puede ser fatal. No pasar esa entrevista de trabajo, no alcanzar el objetivo, recibir una desgracia en forma de enfermedad o fallecimiento de un ser querido. Es entonces cuando te ves midiendo cuanta “gasolina mental” hay en tu bidón. Cuanta hará falta para reponerse ante el desenlace del problema en el caso de fracaso, catástrofe o perdida. Si en ese momento sientes que no hay suficiente para conseguir poner en marcha el vehículo que te sacará del agujero, abres de par en par la puerta. Y la ansiedad se cuela.

Plantando cara a la ansiedad

Se que en un solo post no me puedo ni acercar a la conclusión que merece algo tan serio como la ansiedad. Muchas veces no tiene cura, no tiene remedio milagroso ni pócima mágica que la haga desaparecer. Son muchas semanas, meses y años de combate y para muchos dura toda una vida. Pero creo firmemente que si cada día se da un pequeñísimo paso hacia la vida, el camino habrá valido la pena.

En ese largo caminar existe una herramienta milenaria que no deja de sorprender a científicos y pensadores de todo el mundo. Se llama simplemente meditación pero implica mucho más. Implica ser conscientes y atentos. Implica entender la vida sin filtros, sin distorsiones, tal y como es en la realidad. Hablaré de la meditación en otro post dedicado a ella, con recomendaciones y consejos, prácticas y virtudes. Y la gran esperanza que supone para el camino hacia nuestro futuro.