Apoyar los intereses del niño como gesto de inclusión.

Me devolví unas cuantas estaciones hasta llegar a ese punto donde era un niño al que le apasionaba dibujar. Muchos niños, desde sus intereses múltiples, comparten en esa misma pasión con el niño que solía ser. Apoyar esos intereses hace parte de lo que llamamos inclusión.

Crear lazos comunicativos, facilita el proceso educativo en una apuesta por la inclusión.

La inclusión nos invita al respeto por la diversidad. Esto supone lo bello de ser diferentes: capacidades que cada individuo va ensanchando e intereses que se van generando.

Apoyar a los niños para que amplíen sus destrezas es un paso crucial durante sus etapas de desarrollo. Lo importante es lograr que desde sus intereses individuales, conquisten un aprendizaje que los lleve a desarrollar otras habilidades cognitivas.

La escuela, un espacio para el aprendizaje y el desarrollo humano, debe ser motivadora en ese camino. Aquel, donde los niños alimentan con ingenio a ese genio que llevan dentro. Les aseguro que adquirir una habilidad conlleva a otra.

Pero, ¿cómo motivamos a los niños a que exploren sus gustos, y que desde ellos, disfruten de lo que aprenden?

Fácil, si baila porque quiere ser bailarina, anímala a que lo sea, y si cambia de decisión, sigue apoyándola…

Si quiere ser científico, ¡será el mejor científico!

El propósito es apoyar a los niños y que, también, puedan interactuar desde sus intereses múltiples. Además, la inclusión en el ámbito escolar supone la implementación de estrategias para el desarrollo individual y social. En este sentido, las escuelas pueden abogar por la apertura de nuevos campos de acción (grupos, semilleros, entre otros), por ejemplo.

El campo pedagógico se convierte en un espacio donde el estudiante adquiere las bases para comunicarse con su entorno. Una buena educación, se debe direccionar hacia los intereses y capacidades de la persona. La clave está en buscar la manera de interactuar, clara, directa y humanamente.

 

Aquí es cuando nos damos cuenta de que la inclusión también es propiciar espacios donde los niños exploren sus gustos. Esto les permite compartir con los demás, aceptando la diversidad que a su alrededor, atesora un montón de sueños.

Porque orientar la comunicación hacia un tema donde la persona muestre receptividad es una técnica que le genera confianza. Sí, preciso para que establezca una interacción dentro de su contexto y con los demás.

Recuerda:

Los niños saben que pueden hacer sus sueños realidad, hagamos que esta creencia no se disuelva en el tiempo.