La cantante folclórica argentina Mercedes Sosa quien, en mi opinión, avivó con su potente voz la letra de la “canción de las simples cosas”, compuesta por el poeta y escritor Armando Tejada Gómez y el cantante César Isella, nos lleva hasta aquellos recónditos lugares de nuestra vida que son obviados en nuestro día a día y que sin embargo, son la esencia de nuestro ser y estar en este mundo.

Me gustaría compartirles algunas de las tantas cosas simples que devora el tiempo sin llegar a ser conscientes de su relevancia, pero siempre con la intención de que podáis reflexionar y buscar las vuestras propias.

  1. La sonrisa, que en una tarde gris trae consigo el sol radiante que nos levantará el ánimo. Este simple gesto nos contagia de optimismo; nos permite vislumbrar la esperanza de que todo irá mejor y que no hay motivos suficientes que nos impidan retomar con endereza los caminos elegidos.
  2. Las salidas y puestas del sol, nos demuestra la grandeza en su forma más modesta. En nuestros ajetreados días no nos permitimos admirar los destellos que emana nuestro ancestral astro en sus “buenos días” y los colores de los que tiñe el cielo en sus “buenas tardes”.
  3. La humildad y la gratitud, como aquellos valores que te recuerdan que somos de carne y hueso y que un corazón henchido de bondad nos acerca a la humanidad. Reconocer  y aprender de nuestros errores nos permite comprender, valorar  y agradecer lo que hoy hemos vivido nos lleva a crecer y a corresponder.
  4. La caída de una hoja, que en tiempos de otoño nos recuerda que todo cumple un ciclo, nos permite renovarnos y volver a encontrarnos.
  5. La familia y su diversidad, es el hogar a donde siempre queremos regresar. Abrazarla es abrazar el origen de la nuestra fraternidad.
  6. El baile, libera nuestros cuerpos, permite unificar movimiento y sonido, perfecta química que nos conecta con nuestro mundo. “Sin baile no hay revolución”.
  7. Los sabores y los olores, detenerse al sentido del gusto y el olfato sin prisas y con placer, te traerán de nuevo a los “viejos sitios donde se amó la vida”.

Encuentra la grandeza en las pequeñas cosas, aquellas que te acompañan allá donde vayas y recuerda que… “el amor es simple y a las cosas simples las devora el tiempo”.