La historia que hay detrás de la sonata “Claro de Luna” de Beethoven te emocionará. El famoso compositor Ludwig van Beethoven compuso grandes obras, pero detrás de la sonata “Claro de Luna” hay una historia muy especial. Hoy te contamos por qué la compuso.

Cuentan que Ludwig van Beethoven estaba pasando por una depresión después de haber sufrido grandes complicaciones. El compositor no levantaba cabeza y estaba tan desesperado que se planteó acabar con su vida.

En plena mala racha, un día se encontró con una chica ciega. Abriéndose a ella le explicó sus problemas y sus ideas de desaparecer. Ella le contestó que si bien él deseaba quitarse la vida; ella, por otro lado, daría su vida por poder ver una sola noche más la luna.

Las palabras de la joven se clavaron en la mente de Beethoven. No podía parar de pensar en que al lado de lo que ella contaba. Su problema se había minimizado y comenzó a valorar todo lo bueno que tenía en su vida.

Conmovido por la historia de la chica, se animó a componer la sonata “Claro de Luna”. De esta manera, aunque la chica no pudiera ver la luna, podría oírla.

Te invitamos a oír la sonata mientras reflexionamos juntos.

 

¿Qué podrías hacer tú por otra persona?

Igual que le ocurrió a Beethoven cuando escuchó la historia de la chica, puede pasarnos a nosotros. Él minimizó sus problemas al conocer los de ella. Ayudar a los demás es la forma más bella de alegrar nuestro alma. Cuando oímos las tristezas de los demás, no debemos compadecernos. Debemos liberar la energía que tenemos para crear formas de mejorar sus vidas. A su vez, esto nos ayudará a estar en paz con nosotros mismos, felices por ayudar a otros y porque, en el fondo, nosotros también estamos siendo ayudados.

Todos pasamos por baches, por momentos difíciles a los que no vemos salida. Con el tiempo miraremos atrás y pensaremos que quizás no era para tanto. Sin embargo, sumidos en la negatividad del momento, no alcanzamos a ver que somos muy afortunados.

Una vez me dijeron que un buen ejercicio para ser feliz es recordar siempre antes de dormir todas las cosas buenas que te han pasado en el día. Por ejemplo, si el panadero te sonrió, si un vecino te abrió amablemente la puerta, si recibiste una llamada que no esperabas, si llovió y volviste a oler la tierra mojada que tantos buenos recuerdos te trae, … Estos momentos de reflexión te ayudarán a darte cuenta de la cantidad de motivos que tienes para sonreír.

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