Qué gusto da viajar, conocer distintos lugares y culturas, poder comunicarse en otros idiomas,… Hay tantos dónde elegir… El business language es el inglés por excelencia, francés, todo un clásico, alemán es un idioma que se debería aprender, y al parecer si no aprendemos chino nos quedaremos estancados porque son las próxima potencia económica mundial, o quizás lo esté siendo ya…Italiano,… ¡lo que ligan los italianos!, portugués, ruso…, colegios bilingües, estancias en el extranjero desde pequeños, el PET, el KET, FCI, Cambridge, Oxford, Proficiency, C1, C2, DALF para los más pequeños, DELF para los mayores…Gente políglota capaz de comunicarse con quien sea donde sea, pero si nuestro vecino tiene una discapacidad auditiva, no tenemos ningún interés en poder preguntarle “cómo está” o darle los “buenos días” o “buenas tardes” si nos cruzamos con él en el portal,…

No sé cuántas veces he visto el video que os dejo a continuación, espero que os inspire como lo hace conmigo cada vez que lo veo, y aunque yo soy de apple,.. ole Samsung…

¿De verdad es tan complicado tener una educación inclusiva?

¿Por qué nos olvidamos de todos aquellos que tienen alguna característica que hace que lo habitual, no sirva para ellos?

Aprenderemos chino mandarín pero seguiremos aislando a todos aquellos que se comunican por signos. Mejoraremos la ciudad con obras, vallas, taladros automáticos, arreglos de alcantarillas, cortes de calles  y ni una sola señal acústica que indique que la calle está cortada, que hay caminos alternativos o zonas acordonadas. Mejoramos las redes de metro, cerramos estaciones durante meses y cuando se abren, vemos que no se ha incluido en el proyecto ascensores para mayores, carritos de bebé o personas con movilidad reducida. Mucho letrero luminoso que indica cuanto falta para que llegue un tren y el intervalo de tiempo hasta el siguiente, pero nada de incluir un programa acústico que lo haga. Renovamos los trenes y las líneas pero no salvamos ese hueco entre vagón y andén que, aunque pequeño, es lo suficientemente grande como para que quepa una rueda de carrito de bebé o de una silla de ruedas.

En nuestro día a día…

Tiendas de ropa sin una sola etiqueta en braille que identifique el producto, el color, el modelo o la composición, y mira que algunas etiquetas son grandes. Supermercados, cartas de restaurantes, folletos de publicidad,…Nada, esta claro que las personas con discapacidad visual no se visten, ni comen, ni les gusta el arte, entre otras muchas cosas…

Si hablo de “La Gioconda”, de “El David” de Miguel Angel, de “El Grito” de Munch, de “los Girasoles de Van Gogh,…todos sabemos de qué cuadros estamos hablando, ¿verdad? ¡Pues no! Todos, no. Son muy pocos los museos en los que yo haya visto la opción de “tocar” una obra de arte para que todos, realmente todos, podamos saber de qué estamos hablando.

Respecto de estos proyectos, un “ole” muy castizo al Museo del Prado de Madrid y su programa “Prohibido no tocar”, (el primero fue en 2015) o al artista Julian Smith, afincado en la isla de Mallorca  que creó en 2017 el mural “Unseen” realizado para invidentes en un evento de arte contemporáneo en Miami, al programa  “Manos a la pared” realizado este año en Santiago de Chile donde poder ver con las manos todos los murales de la ciudad. Porque a los invidentes, también les gusta el arte, incluso, para los más incrédulos, (véase mi ironía), ¡hay artistas! Grandes artistas, y así lo ha demostrado el  Museo Tifológico de la ONCE donde once artistas, sí once, no es una coincidencia, han expuesto sus obras hasta el pasado día 15 de septiembre de este mismo año.

¿Qué debemos hacer?

Podría seguir poniendo ejemplos con el único fin de pedir que en todos y cada uno de los proyectos sociales y profesionales que se realicen, sean de la envergadura que sean, se piense en todos los perfiles existentes y aún así, seguramente no se cubrirán las necesidades de todos, pero lo que está claro es que nunca lo conseguiremos si no se incluyen en la ecuación.

Me gustaría que todos pudiéramos disfrutar de una educación accesible e inclusiva. Me encantaría que el video anterior del lenguaje de signos no fuera sólo un video emotivo preparado para una campaña de publicidad, sino que esa inclusión fuera real en nuestro día a día. Sería genial que las aulas tuvieran los instrumentos necesarios para hacer posible que cualquier alumno con deficiencia auditiva o visual pudiera estudiar en cualquier colegio. Sería imprescindible que futuros y actuales profesores fueran formados para impartir clases dirigidas a todos. Me gustaría que nuestra sociedad no de más silencio a aquellos que no pueden oír ni más oscuridad aquellos que no pueden ver.

Y termino este artículo con un video de un programa de televisión “Eso no se pregunta”, que se grabó con personas con discapacidad visual. Escuchadles. Son 44 minutos en los que merece invertir nuestra atención y que seguro os hará  ser más conscientes de su realidad y por qué no, hacerla nuestra. Os hará ser más conscientes, a no infravalorar su potencial y a ser más respetuosos con sus necesidades.

Yo estoy aprendiendo el lenguaje de signos. No es porque sea especialmente charlatana y no sé si lo usaré algún día, pero me gusta pensar que si alguien quiere comunicarse conmigo no tendrá esa barrera.

Y hablando de romper barreras, os dejo con una sugerencia filmográfica. La película dominicana “El carpintero”.