La huella ecológica es a grandes rasgos el impacto medioambiental que dejamos los humanos sobre el planeta. Actualmente utilizamos más recursos de los que producimos.

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La humanidad somos responsables de que nuestro planeta camine hacia la sostenibilidad o hacia el desastre. Cuando se habla de que nos estamos cargando el planeta, he escuchado muchas veces decir, “bah, si no nos va a tocar vivirlo…”, además de no pensar en el planeta ni en lo que vamos a dejar a nuestros hijos tenemos la errónea idea de que no lo veremos y por lo tanto nos da igual… Las olas polares y de calor tan devastadoras, los tornados, los tsunamis, la subida de la temperatura global, el aumento del nivel de los mares, la desaparición de los glaciares, de especies animales, la sequía…, ¿de verdad no lo estamos viendo, ni lo vamos a sufrir?

En el ranking de huella medioambiental, España ocupa el puesto 22 y desde el 2007 ha ido disminuyendo su huella pero por desgracia no por concienciación, si no por la recesión económica. Aún así, nuestro país consume tres veces más recursos de los que puede producir. En la estadística, los países que mayor impacto provocan sobre el planeta son por orden China, EEUU e India.

Utilizamos más de lo que la naturaleza nos puede dar y producimos más residuos de lo que el planeta puede asimilar.

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Muchas veces no hacemos nada porque pensamos que cuesta dinero o tiempo. Siempre digo que mi paso por esta vida será satisfactorio si dejo la mayor huella personal en la gente que me rodea y la menor huella ecológica en el planeta que habito.

Con mis humildes palabras no pretendo que la gente cambie por completo su forma de vivir (aunque ojalá) pero sí hacer ver que con pequeños gestos se pueden conseguir cosas muy grandes. Quiero mostrar la infinidad de cosas cotidianas que podemos cambiar para caminar hacia una sociedad más sostenible y el por qué deberíamos hacerlo.

ZERO WASTE

Últimamente no cesan las noticias relacionadas con el abuso en el uso de plásticos que invaden nuestros océanos y hemos ido cambiando costumbres como el del reciclaje, pero no es suficiente, tan sólo se recicla el 5% del plástico que se produce y teniendo en cuenta que no se destruye, no es suficiente, el plástico se va descomponiendo pero no desaparece, se convierte en microplásticos, y de ahí, a nanoplásticos.

El pescado consumido muchas veces contiene estos residuos en su organismo. La industria cosmética también usa estos microplásticos para la elaboración de sus productos.

¿Por qué no los evitamos? Podemos realizar nuestras compras en tiendas a granel que además suelen ser más baratas y llevar nuestras propias bolsas de papel o de tela, recipientes de cristal, etc. Evitar la comida envasada que además contiene cantidades insanas de azúcar, sal y grasas saturadas y trans, pero, ¿y si damos otro pasito más?, en nuestra higiene personal lo podemos hacer  utilizando jabón, champú o acondicionador sólido, sí, sólido, además de evitar plásticos, evitarás gran cantidad de tóxicos en piel y cabello. Se encuentran en establecimientos de cosmética natural y se están empezando a instaurar en grandes superficies, además son fáciles de hacer de forma casera. “Zero Waste” (Cero envases).

Os recomiendo buscar en internet los ingredientes que componen los productos que nos rodean y sobre todo los que están en contacto con nuestra piel para que sepáis su procedencia y su peligrosidad. Es una muy buena forma de concienciarse y cambiar hábitos. También, cuando os toque cambiar el cepillo de dientes podéis mirar los fabricados con bambú. ¿Es necesario pedir una bebida y tomarla con pajita? Si evitáis éstas y las tapas de los vasos para insertarlas ahorraréis 5g de contaminación plástica al planeta.

En lo aplicable a limpieza del hogar también existen jabones sin químicos y sin envases, además de usar productos biodegradables se deberían usar recursos naturales como el vinagre para limpiar y el limón como desengrasante.

Por supuesto no dejar abandonados residuos y, cuántas veces hemos ido al campo o a la playa y hemos visto restos pensando “qué gente más sucia…” pero, ¿lo cogemos o lo dejamos ahí?.

Respecto a la alimentación los informes demuestran que el sistema alimentario actual es insostenible. Prácticamente el 80% de los terrenos dedicados a la agricultura se destina al ganado para producir carne y lácteos, a pesar de eso la cantidad de proteína que aportan estas ganaderías del total que consumen los seres humanos apenas son el 33%.

El porcentaje del planeta destinado a la agricultura es un 34%, necesitando para producir el 69% de las extracciones de agua dulce y junto al resto del sistema alimentario emite casi una tercera parte de gases de efecto invernadero. Los gases producidos por la ganadería intensiva mundial (metano) ocupan el 15%, un gran destructor de la capa de ozono junto al CO2 y en no mucho tiempo, el mayor destructor de ésta.

Destacar en este apartado de alimentación una gran contradicción, mientras que 759 millones de personas padecen desnutrición, el número de personas con sobrepeso aumentó en 1.900 millones.

Otros pequeños gestos cotidianos son no usar el ascensor en la medida de lo posible al igual que el transporte de motor contaminante en trayectos cortos, cambiar los baños de espuma por duchas rápidas, cerrar grifos cuando no se estén utilizando, apagar luces innecesarias, utilizar bombillas de bajo consumo, apagar los electrodomésticos en vez de dejarlos en “stand by” tener las casas bien aisladas…en definitiva, reducir al mínimo posible el uso de agua y electricidad, fabricar compost con los residuos orgánicos y quien pueda crear si propio huerto, utilizar productos de proximidad local que además beneficien a nuestros agricultores y comerciantes, comprar en comercio justo, utilizar pañuelos de tela en lugar de “kleenex” de papel, y otros muchas más opciones.

LIBRE DE CRUELDAD ANIMAL

Y sin olvidarme de nuestros animales, evitar usar productos testados en ellos (de grandes multinacionales) o producidos con componentes de origen animal, es tan fácil como mirar en los envases por la parte de ingredientes y buscar alguno de estos logos, hoy en día muchísimos productos de marcas conocidas lo aplican, fijaros, hay más productos de los que pensáis y marcas conocidas.

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Si estáis más interesados en el tema os recomiendo ver el documental, visitar el blog o leer el libro  “No Impact Man” de Colin Beavan. Este neoyorquino decidió probar durante un año a llevar una vida sostenible y con cero impacto en el medio ambiente en acciones cotidianas junto a su mujer y a su hija pequeña, en los que ahorraron mil kilos de residuos sólidos, incluyendo más de dos mil pañales desechables, seiscientas bolsas de plástico, o casi cinco mil recipientes de comida y bebida rápida.

 

Si queréis saber más y que os amplíe información sobre alguno de los puntos de los que os hemos hablado, estaré encantada de hacerlo. Podéis escribir un mensaje en nuestra página. También podéis calcular vuestra huella ecológica aquí.

Recordad, se puede ser feliz con formas alternativas a consumir y contaminar, debemos ser críticos con nuestro estilo de vida y tener presentes las tres “R”, “Reduce, Reutiliza, Recicla”.

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