¡Feliz Tinder! o Meetic, Badoo, Happen, Adoptauntio.com, Bumble,…

¡Y esas, son sólo algunas de las más de la veintena de aplicaciones para ligar que existen hoy en día!

Actualmente y en unos segundos, con un smartphone puedes acceder  a muchas aplicaciones para ligar. Aplicaciones destinadas a solteros, en su termino más amplio, a solteros heterosexuales, a solteros homosexuales, las hay de encuentros fugaces, sin protocolos, para solteros y las hay para encuentros discretos, destinadas a casados o personas con pareja….

Está última, llamadme conservadora, ¡me alucina!

En esta sociedad tan abierta, con conceptos de pareja tales como, “flexibles”, “swingers”, “múltiples”, “de género”, etc que se englobarían dentro de las parejas “abiertas”, donde el concepto “infidelidad” no existe como tal, ¿por qué especializarse en citas clandestinas? Quizás, porque al final, por muy moderna que sea esta sociedad y por mucho cambio cultural en el que nos encontremos sumergidos, la pareja “tradicional” sigue siendo la más común.

Incluso dentro de las relaciones abiertas que mencionábamos antes, la denominada “poliamor”, que no sólo explica y justifica la interacción sexual con otras personas sino que también explica el poder enamorarse de varios sujetos y tener un compromiso con todos y cada uno de ellos, es decir, que incluye el concepto de relación afectiva, algo que excluye todas las demás, es de menor elección que la tradicional, aunque en España se declaren “poliamoristas” entre un 5% y 8% de la población.

Y es que, efectivamente, lo que hace una relación, entendida como tal, es la vinculación afectiva. 

Todos sabemos que en nuestro ADN genético y social, cuando se crea un vínculo afectivo con alguien, queremos ser “únic@s” para la otra persona a la que hemos desnudado, no nuestro cuerpo, que eso ahora muchas veces cuesta menos que antes, si no, nuestro corazón.

La mayoría, no admite los “flexibles”, los “swingers”, los “múltiples”, etc, porque cuesta tanto crear el vínculo emocional que no queremos que nos traicionen y mucho menos contemplar el poliamor, que nos haría sentir insuficientes para la otra persona. Pase un polvo por instinto animal, eso, se podría llegar a perdonar, o no, tan lícita es una decisión como la otra, pero una relación afectiva, un vínculo emocional romántico, nos carcome, nos enfurece, nos aterra, nos lleva a lo más oscuro de nuestro ser, a sentir el miedo a perder, miedo a sentirnos humillados, miedo a dar explicaciones, miedo a que nos juzguen,.. Miedo a sufrir, y como esta situación, la de los cuernos, hablemos sin rodeos, es tan habitual, ¿podría ser por eso por lo que hay tantos solter@s?

El pasado día 11 de noviembre fue el día internacional de los solteros y somos muchos los que celebramos ese santo. En España, por ejemplo, el 45% de la población en edad casadera, es soltera. De dicho porcentaje, un 73% busca pareja y sólo un 7% aproximadamente es absolutamente feliz con su soltería, es decir, hay mucho soltero infeliz, que se divierte, sí, pero infeliz.

¿A qué porcentaje perteneces tú?

Con estas cifras, ¿cómo no van a funcionar las aplicaciones de citas? Aplicaciones, webs y todo tipo de métodos para ligar.

Entre ellos, me ha llamado la atención “el atlas del soltería”, una web que indica el número de solter@s que hay en cada país del mundo, pudiendo filtrar, tras identificar el sexo del interesado, la búsqueda de tu pareja deseada seleccionando: edad, sexo, “índice de masa corporal”, “estatura” (tiene guasa la cosa),  y además buscar ese perfil en un país donde se tenga “buena calidad de vida”, donde haya una buen grado de “igualdad de género”,  “poca contaminación” y sin mucho paro. Todos esos conceptos entrecomillados, no los menciono al azar, no, los transcribo de los parámetros de búsqueda de la propia web, que encuentra el “amor a la carta” y que sé, estáis desesosos de buscar, al menos la web. Os lo he puesto fácil, solo tenéis que pinchar en el link anterior.

Con todos los métodos existentes para buscar pareja, ¿por qué hay tanto solter@?

Unos pueden decir que es porque la vida a la que por inercia nos llevaba la sociedad, es decir, estudiar, encontrar trabajo, encontrar pareja, casarse y tener hijos ya no es la única opción admitida, hay otras muchas situaciones sociales y familiares aceptadas.

Otros pueden decir que habría que medir los índices de soltería a partir de los 30 que es cuando más o menos se tiene encarrilada la vida profesional, se tiene cierta estabilidad económica  y además, se ha podido “disfrutar de la vida”.

Otros, y no son pocos, piensan que tanto narcisismo hace imposible que alguien pueda querer a otra persona más que a sí mismo, pensando sólo en lo que pierde al empezar una relación con alguien en vez de disfrutar del  nuevo camino que comienza.

Otro motivo podría ser que nos estamos dando cuenta que nuestro colectivismo social, estaba enfocado a la supervivencia y a procreación de la especie y ahora cada vez más individualistas pensamos que no necesitamos a nadie para nada. Vayamos diciendo adiós a la humanidad.

Puede que haya tantos solteros porque hasta que llegamos al amor y parece que ello nos lleva a una rutina mucho más aburrida que la fase de “enamoramiento” del principio, hace que estemos más interesados en vivir esa primera etapa continuamente con distintas parejas en vez de cerrar el ciclo con una…

Sea por el motivo que sea, ¡feliz Tinder! y sigamos buscando el amor en fotos de postureo que nos llevarán a salir corriendo, más veces de las que quisiéramos, de las citas a ciegas y por lo tanto, a seguir solteros.

Quizás habría que empezar a buscar pareja por el índice de masa cerebral/emocional (IMC/E) y no por el corporal (imc).

Y,

estés soltero o emparejado, forma siempre parte de la estadística que es feliz con esa situación.