Si pensáis que vamos a hablar sobre programación, inteligencia emocional y/o androides, no podéis estar más equivocados…Pretendo hablar del ser humano, de la programación de nuestro cerebro para hacernos creer que somos inmortales y como ello influye en nuestro comportamiento.

¿Cómo afecta ese “sentido de eternidad” a nuestro comportamiento?

Esa programación inconsciente de nuestro cerebro que entre otras cosas nos libera de la angustia que la consciencia de ser mortales nos produciría, aunque no lo consigue en todos, afecta a nuestro comportamiento, por ejemplo, en algo tan común como la procrastinación.

Definición de procrastinación.

Según la RAE, deriva del termino procrastinar y a este lo define como “diferir o aplazar”.

En otras palabras, procrastrinar consiste en  la acción de posponer las obligaciones a realizar, por atender cosas más banales pero sin duda más agradables de hacer.

¿Qué procrastinamos?

Seguro que os suena “estudio cuando termine la película” y termina la película y empieza otra, o es la hora del café, o te engulle el sofá, o haces un cálculo mental de cuánto te queda hasta el examen y decides que tienes tiempo aún y optas por salir con tus amigos un ratito, pero el caso es que no estudias,… También está el conocido “recojo luego, voy a descansar un ratito y luego me pongo…” y no “te pones” o el, “lo veo luego” y no “lo ves”… Estamos programados para pensar que si no hacemos algo hoy, o ahora, lo podremos hacer en otro momento, porque creemos que ese tiempo futuro e incierto lo tenemos asegurado y, por desgracia, no es así.

También os digo que si lo peor que nos puede pasar por procrastinar es suspender un examen (desde aquí os animo a que estudiéis cuando debéis), o que nos acostemos más tarde por tener que recoger lo que en su momento no hicimos, os diría que nos os torturéis por hacerlo pero,…

¿Qué pasa cuando la procrastinación afecta a nuestras relaciones personales?

Amigos que no se ven o familiares que se ven muy de vez en cuando… Ese abandono de la relación, ese descuido que se maquilla con la euforia y la alegría de verse ¡por fin!, suele coronarse con la maravillosa frase :”aunque nos veamos muy poco, es como si el tiempo no pasara, es como si nos hubiéramos visto ayer”… ¡y nos conformamos!

Pues No, nos os visteis, no nos vimos ayer, ese “tenemos que intentar vernos, al menos una vez al mes”, se dilata en el tiempo, a veces ni llega, y esa(s) persona(s) tan importante(s) para ti, se convierten en una llamada o en un whatsapp…

Podría terminar el artículo con la maravillosa campaña de navidad que una conocida marca de bebidas espirituosas ha hecho para este año, pero ya tuvisteis la oportunidad de verlo en el artículo de mi compañera Ester Morales, ¿Cuánto tiempo dedicas a tus relaciones?, por lo que voy a terminar con una frase que me gustaría que interiorizarais y que espero os haga reaccionar y a partir de ahora hagáis  todo lo posible para, no buscar excusas sino encontrar oportunidades, para disfrutar y ver a los vuestros:

Solo seremos inmortales en los corazones de los demás cuando hayamos compartido tiempo, vivencias y hayamos creado un recuerdo.