• Responsable. Según la RAE en su segunda acepción:

2. adj. Dicho de una persona: Que pone cuidado y atención en lo que hace o decide.

  • Responsabilidad. Según la RAE:

1. f. Cualidad de responsable.

2. f. Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal.

3. f. Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado.

4. f. Der. Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.

  • Tipos de responsabilidad.

Para los nostálgicos, tal y cómo decía aquel programa previo al euro que amenizaba nuestros viernes por la noche y repartía como si de caramelos se tratasen, apartamentos en Torrevieja,…

– “por 15 pesetas la respuesta correcta, dígannos, “tipos de responsabilidad”:”

Responsabilidad económica, responsabilidad laboral, responsabilidad académica, responsabilidad civil, responsabilidad penal, responsabilidad subsidiaria, responsabilidad criminal, responsabilidad impuesta, responsabilidad voluntaria… ¡CAMPAAAAANA y se ACABÓ! Momento en el que tres hermanas muy pizpiretas hacían alguna rima salvaje e incluso políticamente incorrecta, con las respuestas dadas por los participantes.

Nosotros nos vamos a quedar con la responsabilidad voluntaria, sin rima, y lo que parece ser el derecho a deshacerse de ella de forma unilateral y voluntaria, en según qué momentos, como el período estival, sin pensar en los puntos 3 y 4 de la propia definición del término. Releedlos, sí.

Efectivamente, voy por ahí. Me refiero al abandono de una responsabilidad en concreto, mayoritariamente en verano, (aunque el número de abandonos de esta responsabilidad que se registra en ese período no es muy distinto al registrado en el resto del año), siempre, además de forma furtiva y en los lugares más inapropiados. Me refiero, sí, lo has adivinado, al abandono, cuando son adultos, de los que en su día fueron unos peluchines preciosos que se regalaron en navidades o cumpleaños para alegría de pequeños y mayores. Esos peluches que llenaron los ojos de los destinatarios de lágrimas de alegría y convirtieron momentos en trending topic en redes sociales. Para muestra un botón . Y con otro botón , donde por desgracia sólo se ve el resultado, pero no el hecho, de que aquellos que lloraban de alegría, no derraman ni una sola lágrima de tristeza, cuando abandonan en carreteras, en caminos olvidados o en algún lugar remoto donde les será imposible encontrar el camino de vuelta a casa, aquella responsabilidad que con tanta alegría recibieron.

En 2017, más de 137.000 animales de compañía fueron abandonados, un gran número en la época estival. De esa cantidad sólo el 11% fueron entregados por sus dueños en los refugios. El resto, la friolera del 89% de esos 137.000, fueron abandonados a su suerte en los sitios más insospechados. El perfil de los animales de compañía abandonados suelen ser cachorros de camadas no planificadas, animales adultos y en menor medida mascotas en edades avanzadas.

El número de animales abandonados que son adoptados es alrededor del 46% y sólo un 14% se devuelven a sus dueños al estar debidamente identificados con el microchip, que por cierto es de uso obligatorio desde 1993, según la  ley,  lo cual, no parece importar mucho a ese 86% de la población con animal doméstico que la incumple. Os preguntareis que pasa con ese 40% de animales abandonados que no se reintegran a sus dueños o no son adoptados, y la respuesta es que algunos siguen en los refugios y otros por desgracia son sacrificados. Eutanasiados, es quizás un término menos dañino para los ojos y los oídos sensibles.

Estos abandonos tienen un motivo, o excusa, y aunque hay muchos, como pudieran ser el carácter del animal, el gasto económico, etc, hay otro que ha proliferado mucho en los últimos tiempos y que además manifiestan sin ningún tipo de pudor o mala conciencia y es la falta de interés por el animal. Sí, se han aburrido del peluchin, se han aburrido de sacarle a jugar o correr, porque les hace madrugar y trasnochar. Seguro que alguno ha intentado enseñarles a abrir las puertas para salir solos e incluso a llamar al telefonillo al volver… (véase mi ironía). Se han cansado de no poder irse de fin de semana, se han cansado de buscar a alguien que los cuide, o de dejarlos en un “hotel para mascotas”. Se han cansado de los mimos que sus amigos les dan cuando vuelven a casa, de los pelos que les sueltan en el sofá, de lo que ronca el bichito cuando duerme y de encontrarse un charquito, o lago, de pis, en el suelo del salón porque el pobre animal lleva 12 horas sólo en casa y en muchos casos, confinado en la cocina para que no destroce el mobiliario.

Yo no tengo mascota, animal de compañía o miembro de la familia con cuatro patas, y la razón es, porque “no me he dejado llevar por las ganas”, que por cierto son muchas, y me he hecho, varias a veces, en distintas etapas de mi vida, tres simples preguntas:

  •  ¿Cuánto tiempo puedo dedicarle a esta responsabilidad, que tiene necesidades?
  • ¿Cuánto tiempo va a estar este nuevo miembro de mi familia solito en casa mientras estudio/trabajo?
  • ¿Cuál es el importe mínimo mensual que tengo de gasto con él (alimentación, veterinario, seguro…)?

Tres simples preguntas que han hecho que no tenga, sobre todo porque sería injusto para él, un corgi correteando por mi casa. Tres simples preguntas que os pido os hagáis si queréis compartir vuestra vida con una mascota. 

Si después de ser racionales, decidís que queréis ser uno más, ¡adelante! Pero no olvidéis lo que exigen tanto física como anímicamente. Dadles todo lo que necesiten, educadles bien y si las circunstancias os obligan a prescindir de su compañía, no le dejeis tirado en una cuneta, llevadlo a alguna asociación donde le cuiden y le busquen una nueva familia.

Si se pierde vuestra mascota, o veis a algún animal de compañía perdido notificadlo a:

  • Policía Local y Ayuntamiento
  • SEPRONA
  • REIAC: Red Española de Identificación de Animales de Compañía

o buscad información en asociaciones como affinity.

Y recordad que son seres vivos, que nos ayudan con su compañía, que curan, que guían,… Recordad que no son un juguete, que no son un catálogo de razas de moda, aunque muchos así lo consideren, y que son, ante todo, una responsabilidad que elegimos voluntariamente y por la que debemos responder de todas las formas que debamos, incluso legales.

Como decía una campaña de hace, años, no le abandones. Él no lo haría (aunque yo hubiera hecho una infografía con un humano atado a un quitamiedos de la autopista y a una perro conduciendo el coche)…

Así que, concluyendo:

Por esas responsabilidades que sí lo son, y mucho. Sé responsable