Pasados unos días desde la celebración del día mundial del síndrome de Down, cabe destacar, una vez más, ciertos puntos relevantes respecto a esta condición. Para comenzar, es importante comprender dónde inicia y qué es dicho síndrome.  Entonces, brevemente, el síndrome de Down es un trastorno genético que se genera justamente en la formación del sigoto a partir de un error en la distribución celular y en el que se da una copia extra del cromosoma 21; lo cual determinará ciertas características físicas y afectará al desarrollo cerebral normal del bebé. Dicho esto, es preciso tener presente que este síndrome podrá traer consigo quebrantos o complicaciones de salud, pero estos también podrán ser tratados, oportunamente, por profesionales en las áreas requeridas y es posible que sea de manera exitosa. Por otro lado, el síndrome de Down, como se dijo anteriormente, afectará al desarrollo cerebral del bebé, lo cual ocasiona una evolución tanto motriz  como cognitiva más lentas, pero es probable que, a nivel motriz, con una buena estimulación física-terapéutica se desarrolle de manera satisfactoria; de igual manera en cuanto al aspecto cognitivo, pues los niños con este síndrome podrán ir a la escuela para aprender como cualquier otro niño y avanzar en ella positivamente si se priorizan –principalmente-, los contenidos fundamentales, los cuales son precisos dominar en el escenario de la cotidianidad como bien lo son el leer, el escribir, las matemáticas básicas aplicadas al manejo del dinero, la ubicación tanto en tiempo (hora, fecha) como en espacio; enfocarse siempre en lo que es realmente importante y necesario será clave para el aprendizaje efectivo en los niños con esta condición. Entonces, es realmente significativo que los niños con síndrome de Down absorban todo aquel contenido que les proporcione las capacidades esenciales para valerse en el mundo de manera eficaz e independiente, porque sí, su hijo con síndrome de Down puede ser una persona capaz e independiente. Y, cabe recordar también que, un cromosoma extra, aparte de las penas y tristezas, también implica una oportunidad para apreciar la vida y la felicidad desde una perspectiva más emotiva, inocente y, cómo no, especial.

Así pues, aquí va una breve lista de algunas recomendaciones para atravesar con éxito y genuina apreciación la aventura de ser padre de un ser con síndrome de Down:

  1. Llore lo que tenga que llorar. Sí. Su hijo(a) no encaja en los parámetros de “normalidad”. ¿Y qué?
  2. Comprenda que todas las crianzas son difíciles, y no precisamente con las mismas dificultades.
  3. No se enfoque únicamente en las limitaciones que le premeditarán los médicos u otras fuentes a su hijo(a) a raíz de su síndrome Down.
  4. Prepárese para ser feliz con todo lo que su hijo(a) va a lograr hacer y ser. Se sorprenderá.
  5. Atrévase a salir de lo convencional y explore nuevas pautas de crianza que incrementen la independencia y habilidades de su hijo(a).
  6. Enfóquese en lo que es realmente importante.
  7. No limite a su hijo(a), permítale saber que puede lograr mucho, aunque quizás le cueste un poco más de esfuerzo, dedicación y trabajo.
  8. Comprenda que diferente no es inferior, ni malo, ni peor. Hágaselo saber a su hijo(a) también.
  9. Todo niño es diferente, con necesidades y habilidades diferentes.
  10. Apoye a su hijo(a), enséñele, guíele, hágale sentir especial, pero no por el síndrome de Down si no por ser.
  11. Siéntase feliz y orgulloso(a) de tener ese cromosoma extra en casa, ya verá la felicidad infinita que le dará.
  12. Su hijo(a), como el resto de niños, podrá ser feliz. Recuérdelo siempre.

Y aquí, para finalizar, un vídeo con sentido que hace replantear el significado social y real de lo que es el síndrome de Down.  Lo que realmente importa: