El pasado fue un camino lleno de experiencias y aprendizajes, instantes dulces, amargos, de todos los sabores [y sinsabores]. Sin embargo, devolverse a aquel lugar donde te sentiste paralizado no es una opción. Atarse a lo que fue, es sencillamente, un castigo que no mereces.

Y es que no se trata de escapar de los momentos que viviste. El problema radica realmente, en oponerse a una realidad que no puedes “reescribir”.

Francisco de Quevedo fue un gran escritor del Siglo de Oro español, quien además nos deja una enseñanza para la vida: “El que pasa tiempo arrepintiéndose del pasado, pierde el presente y arriesga el futuro”.

Lo que indica Francisco de Quevedo tiene lógica, si te vuelves esclavo de tu pasado, te pierdes de un presente para comenzar de nuevo. Te cierras a la posibilidad de escribir nuevas historias y te enclaustras en una zona de confort donde ahonda la culpa.

Ten en cuenta que el pasado sólo puede resurgir en tu mente. El camino es aceptar, dejar fluir y darle la bienvenida al aquí y al ahora.

¿Fácil hasta aquí?, ¿dónde está la solución?

Probablemente, no es tan cómodo como lo planteo, aunque es permisible. Tienes la posibilidad de desertar del pasado (de lo conocido) para emprender nuevas aventuras y desplegar como persona.

  • La solución está en tu mente, deja de darte tan duro.
  • Comienza con el simple ejercicio de renunciar a corregir lo que ya está escrito.
  • No te obsesiones con el pasado, no te culpes por lo que pudo o no ser, porque ya fue.
  • Toma conciencia del presente como tu alternativa actual.

Dice el escritor y artista franco-chileno, Alejandro Jodorowsky: “Lo que llamamos felicidad es simplemente la alegría de estar vivo. Debemos separarnos de todas las personas y de todo lo que no nos da la alegría de vivir”. Esto incluye, no dejarte “amargar” por un pasado que no debería ser un fantasma en tu presente.

Prioriza tu paz y tu tranquilidad, las armas que te harán poner frente a ese pasado que te deteriora. Piénsalo, es suficiente, el freno del dolor no te impedirá para que te desarrolles en los ámbitos de tu vida. Elige lo que te haga feliz o búscalo guiándote por la fuerza de tu ser.

Visualízate en el momento que estás viviendo, nuevas flores brotaron en tu jardín, una esperanza está germinando en tu corazón. Con el tiempo dejarás de hablar de eso que te hizo daño y verás que cada día es un nuevo renacer.