Aunque sea triste admitirlo y pareciera que en la actualidad hemos dejado de soñar con una sociedad mejor, todos reconocemos las injusticias que nos rodean y que al final terminamos aceptando, pues nos creemos incapaces de generar un cambio. Los sueños de sociedades basadas en la fraternidad y la unión pacífica entre los pueblos han sucumbido, siendo tachados de “Utópicos”, ante el aplastante avance del capitalismo y el individualismo de un mundo globalizado e integrado pero a la vez más fragmentado y dividido que nunca.

Hoy me gustaría compartirte el que considero como uno de los discursos más inspiradores y con mayor sabiduría implícita jamás pronunciados y tal vez te sorprenderá saber que no fue dicho precisamente por un importante líder político o religioso sino por el contrario por un comediante, estoy hablando nada más ni nada menos que del gran Charly Chaplin en su película El Gran Dictador.

Pues si no has sucumbido del todo ante el cinismo de la cultura moderna y aún guardas en tu interior la esperanza por un mejor mañana, estas sabias palabras seguramente te llegaran al corazón y te ayudaran a volver a soñar con un mundo nuevo. Pero si además al igual que a mí te interesa conocer sobre posibilidades concretas de cambio y transformación social, te invito a seguir leyendo pues te gustará saber que existen otras  alternativas a los sistemas actuales de organización social política y económica.


Original

Sociedad nueva, mundo nuevo.

En el fondo el Capitalismo y el Socialismo son más parecidos de lo que te han hecho creer, pues ambos están basados en la existencia de un Gobierno Central y Hegemónico. Aquí el truco es hacernos pensar que las únicas posibilidades de organización social existen en el rango creado por los dos extremos de intervención estatal que representan estas dos corrientes, pero nunca se contempla la posibilidad de eliminar el por completo el Gobierno Central y organizarnos de otra forma, creando “otro tipo de Gobierno”.

Un buen ejemplo es lo propuesto por Mijaíl Bakunin, filósofo y revolucionario ruso que se diferenció de Marx por su fulminante rechazo a toda forma de autoridad. Existen varias vertientes del Anarquismo, Bakunin fundó una llamada Anarco-colectivismo en la cual la sociedad se organiza en un Gobierno formado por asambleas locales y escalares, es decir, a través de la creación de un sistema de células nodulares interconectadas donde todos participarían activamente, decidiendo conjuntamente tanto en temas generales como más especializados. Y ¿por qué no? siendo remunerados por esta participación.

A pesar de que las ideas de este pensador han sido menospreciadas en el pasado actualmente el interés por ellas ha revivido, y es que si sumamos el creciente descontento social con los actuales sistemas políticos y económicos que rigen nuestras vidas, convirtiéndolas en rutinas sin sentido y reproduciendo grandes inequidades, a las nuevas tecnologías de comunicación las cuales poseen el potencial de crear espacios de debate y dialogo democrático superando las barreras del tiempo y la distancia, este tipo de organización social “se hace cada vez más plausible”.

Por supuesto el precio a pagar sería abandonar la posición tan cómoda de limitarte a ir a votar cada 4 años, para luego quejarte pasivamente por que no hacen lo que te prometieron. Pero si realmente estás cansado de los abusos del sistema, si de verdad sientes como propio el sufrimiento de millones de personas marginadas y quieres hacer algo al respecto, es hora de generar una transformación positiva partiendo por ti mismo.

Comienza por desarrollar tu conciencia política aprópiate del poder de tu voz y de tus actos, preocúpate por tu consumo y tu impacto ambiental, participa activamente en tu comunidad por medio de asambleas comunales o del voluntariado social, protesta contra las acciones de cualquier institución ya sea pública o privada que no respete los principios éticos de una sociedad humana y respetuosa de la naturaleza.

Pero ante todo te quiero invitar a que no dejes de soñar con una sociedad mejor: un mundo sin guerra, sin violencia absurda ni muertes sin sentido, sin pobreza, hambre ni miseria, un mundo de armonía y paz entre los hombre y de estos con la naturaleza. Seguramente el emotivo discurso de Chaplin te habrá inspirado muchísimo más que mis palabras, pero antes de terminar me gustaría dejarte con una última idea:

Carl Jung creía que la humanidad comparte una “memoria colectiva” donde se almacena el conocimiento de toda la especie, la Teoría del centésimo mono o de la Masa crítica parece confirmar estas hipótesis, así como el potencial de que un solo individuo logre crear un nuevo vínculo de conocimiento.

¡En tu imaginación puede estar la clave para salvar el mundo así que sigue soñando y no dejes de creer!