Podría decir que he sacado esta frase, el título del artículo, del guión de una película o de una sitcom ácida de crítica social sobre la situación laboral de cualquier país con un alto índice de paro, pero no, no la he sacado de los índices de audiencia sino del guión de vida de muchas personas mayores de 40, y atención a la puntuación “mayores de 40”, que no “mayores, de 40″, donde la “,” marca una gran diferencia.

No sé si estás o habrás estado en esta situación, espero que no, aunque por desgracia es más común de lo que nos gustaría y  la gran mayoría de nosotros conocemos a alguien que está en esta situación.

Misteriosamente en este país, a la población en edad activa, laboralmente hablando, de más de 40 años, se la considera “mayor”, y por defecto se le atribuyen una serie de características que la hacen fácilmente descartable para las empresas a la hora de contratarles. ¿Las enumeramos?

  • obsoleto en formación,
  • encasillado en una experiencia laboral, de alrededor de 20 años si hemos tenido suerte, en el mundo laboral,
  • exigirá unas condiciones laborales más estables que una persona más joven, es decir horarios tradicionales y mayor sueldo,
  • estancado en cuanto a tecnología se refiere,
  • de difícil adaptación a los cambios …

Podría seguir porque seguro que la lista que tienen es mucho más larga, y seguro que lo es aún más cuando el género del trabajador es la “M” de mujer y no la “H” de hombre en la casilla del formulario de turno. ¿Por qué?, os preguntareis. Sin duda, por el concepto patriarcal, que también podemos llamar machista, de esta sociedad que atribuyen las mujeres más inconvenientes para el empresario a la hora de ser contratadas. ¿Cómo por ejemplo?, os estaréis preguntado…¿Las enumeramos?

  • normalmente una mujer mayor de 40 tendrá “carga familiar”, y con el índice de divorcios de este país puede que incluso sea una “carga” no compartida, por lo que potencialmente estará más expuesta a ausencias y/o retrasos laborales por el cuidado de un menor, véanse enfermedades, visitas médicas, tutorías en el colegio, festivales escolares…
  • el handicap estético de la “ilustración” en el aspecto de una mujer por el  paso del tiempo…Estoy cansada de escuchar “las canas a los hombres les hace interesantes”, esta claro que la otra cara de la moneda de esa frase es “a las mujeres, por el contrario, las envejece”.

No nos llevemos las manos a la cabeza diciendo que es un barbaridad, porque lo que es a día de hoy, es, verdad. Muchos puestos trabajo, sobre todo los que están cara al público tienen una “regla no escrita” de imagen tersa y lozana, por decirlo educadamente, que dicho sea de paso no hacen más que sexualizar un puesto de trabajo, que les “impide”,  independientemente de la formación del candidato, ofrecerles dicho puesto.

Es una pena que lo que ilustra el tiempo, la experiencia y la vida en la apariencia física de una mujer sea un handicap para encontrar trabajo y lo que ilustra el tiempo, la experiencia y la vida en el aspecto intelectual de una mujer, no sea un beneficio que pese más que la arruga, para ese mismo fin.

Que sí, que yo opino lo mismo, que los 40 de ahora no son los de antes, que se tiene mejor calidad de vida, se hace más deporte, y se tiene mejor aspecto, pero nada de eso importa, porque lo realmente importante para la sociedad en general,  y esto hay que recordárselo a los gobiernos y los empresarios de este país, es que ¡¡¡¡la edad de jubilación es a los 65 años!!!!!! Bueno, algo más, de acuerdo a la siguiente tabla de jubilación realizada de acuerdo a los datos facilitados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social en este año. Anda, pinchad en el link anterior, que la tabla a la que me refiero no es la imagen que aparece a continuación.

Razonemos esta situación con un problema matemático básico:

Eduardo comienza a trabajar a sus  25 años tras sus estudios universitarios, master y practicas no remuneradas en unos casos y “limosneadas” en otros. Su vida laboral transcurre en un montón de horas extras, por supuesto no pagadas, y en horarios tradicionales de oficina, es decir de 9:00 am a 19:00 pm con dos horas para comer que aprovecha para ir a clases de formación, al gimnasio o como muchos días, las pasa trabajando delante del ordenador mientras engulle un sandwich. Eduardo ha podido cambiar o no, de empresa pero durante el tiempo transcurrido hasta hoy, que cumple 40 años, ha adquirido una experiencia laboral y personal enriquecedora y valuable. Por desgracia, por necesidades organizativas de la compañía, o porque el despido en este país es libre, su empresa decide prescindir de él. Para el mercado laboral, Eduardo tiene un perfil interesante pero muchos prejuicios empresariales pueden convertirle, injustamente, en un parado de larga duración, pese a que la edad de jubilación en el país que habita es de 65 años. ¿Por qué es una situación injusta para Eduardo en lo que a su vida profesional se refiere, para la sociedad y para el estado? Arguméntalo.

Datos principales:

  1. Edad de comienzo de vida laboral 25 años
  2. Edad de despido: 40 años
  3. Edad de jubilación actual, al menos en España, 65 años
  4. Pregunta clave: ¿Por qué es una situación injusta para Eduardo en lo que a su vida profesional se refiere, para la sociedad y para el estado? Arguméntalo.

Solución al problema. Simples operaciones aritméticas:

  1. La vida laboral de Eduardo será de 40 años. (65 -25=40)
  2. Ha trabajado a día de hoy 15 años. (40-25=15)
  3. Resto de vida laboral de Eduardo: 25 años. (40-15=25)

Argumento:

Eduardo no ha desarrollado, a la edad de 40 años, ni la mitad de su vida laboral. En un mundo de constante innovación y desarrollo, para que Eduardo realice su labor es necesario un reciclaje y formación continuo, requisito del que el trabajador es consciente. Además en este mundo de variada oferta, Eduardo, al igual que muchos otros individuos, tiene intereses diversos que le hacen formarse independientemente de las necesidades que sus funciones laborales diarias le puedan exigir, lo que le aporta un valor extra.

Si Eduardo trabaja, participa de la economía del país de forma activa.

Si Eduardo se queda en paro y  se convierte en parado de larga duración, con 40 años de edad, se vería en una situación de empobrecimiento gradual que le haría imposible hacer frente a sus obligaciones económicas, pudiendo llegar a convertirle a él y a su familia en destinatarios de beneficencia social y ser una “carga” para el sistema económico global, que llegará a desentenderse de él tras dos años de subsidios, perdiendo un trabajador activo durante los más de 25 años en los que Eduardo podría trabajar hasta su jubilación.

Por todo lo anterior  y sin profundo análisis económico, sino el realizado desde el mero sentido común, agradecería que laboralmente hablando se eliminara la etiqueta de “mayores” a todos aquellos trabajadores de más de 40 años y se les empiece a considerar como un activo de valor para cualquier empresa que quiera aportar conocimiento y experiencia en su plantilla, haciendo así una sociedad más equitativa, menos discriminatoria y ayudando a evitar, además, potenciales situaciones sociales dramáticas para el trabajador y los daños colaterales que de dicha situación se deriven.

Para los que estéis en esta situación, la próxima semana publicaremos unas directrices que aunque no milagrosas, sí os ayudarán a crearos a vosotros mismos como “marca” para poder “venderos” en el mundo laboral.