El mundo de la psicología es muy amplio y se nutre de muchas otras disciplinas como la medicina, las neurociencias, la filosofía o la espiritualidad. Esto lo convierte en un ámbito especialmente rico pero a la vez abstracto y confuso si intentamos distinguir con detalle qué compete a cada campo. Por este motivo, la búsqueda de psicoterapeuta puede resultar difícil si no estamos familiarizados con cierta terminología.

Si estás pensando en iniciar una psicoterapia, ya sea por alguna dificultad evidente en el presente (ansiedad, baja autoestima, depresión, etc.) o porque te interesa profundizar en tu desarrollo personal y trabajar la introspección, aquí van algunos aspectos a tener en cuenta para elegir con el mayor criterio posible:

1. BUSCA INFORMACIÓN

Actualmente, la mayoría de psicólogos disponen de página web propia o del instituto/centro en el que colaboran. Estudia la web con detenimiento, busca si tiene algún blog u artículo publicado o si hay vídeos en la red de alguna conferencia o acto público al que haya asistido. Así, te puedes hacer más o menos una idea de cómo piensa y cómo se expresa. ¿Te resuena lo que dice? ¿Conectas?

2. PRIORIZA A UN PROFESIONAL DE LA PSICOLOGÍA

En España existen distintas figuras que se dedican a trabajar sobre el bienestar emocional de las personas. Las más conocidas quizás sean: psicólogo/a, psicoterapeuta, psicoanalista y coach. De modo súper breve y resumido, las explicamos:

  • Psicólogo/a: persona que ha estudiado el grado universitario en psicología. No necesariamente se dedica a la terapia psicológica, ya que su formación le permite especializarse posteriormente en otros ámbitos como la psicología educativa o social, orientación laboral, recursos humanos, publicidad, investigación, etc.

  • Psicoterapeuta: persona que se ha formado en el ámbito privado (no universidad) en alguna terapia específica (psicoanálisis, terapia gestalt, terapia humanista, análisis transaccional, terapia transpersonal, etc.). Un psicoterapeuta no es necesariamente ha estudiado psicología.

  • Psicoanalista: persona que se ha formado en psicoanálisis en un centro acreditado para ello. Tampoco es necesario que sea psicólogo forzosamente.

  • Coach: persona que trabaja para motivarte a conseguir tus objetivos y propósitos, potenciando tus habilidades. Requiere una acreditación previa y no tiene por qué ser psicólogo.

En mi opinión, priorizaría a un profesional de la psicología. ¿Por qué? La carrera de psicología es una formación reglada a nivel estatal que ofrece una visión global, actualizada y basada en la evidencia sobre el comportamiento humano. La universidad proporciona una base amplia sobre la que luego incorporar nuevos conocimientos.

Si además de psicóloga, la persona que has elegido también tiene formación en otras terapias que hemos mencionado (gestalt, humanista, transpersonal…) ¡MEJOR! Esto significa que tiene inquietudes y una mirada más amplia sobre el sufrimiento humano.

3. UN BUEN PSICOTERAPEUTA HACE TRABAJO PERSONAL

Averigua si tu futuro terapeuta ha pasado también por una terapia él mismo. Si no lo especifica en su web, pregúntaselo. Ejercer la psicología con autenticidad y coherencia es muy difícil, ya que se trabaja con la parte más oscura del ser humano. Los miedos, la culpa, la vergüenza. Con aquello que se calla. Un terapeuta responsable, antes de ponerse frente al sufrimiento del otro, ha viajado al centro de su ser para conectar con sus sombras y para aprender a autorregularse. De lo contrario, sería un hipócrita vendiendo consejos desde una perspectiva de superioridad.

4. UNA BUENA PSICOTERAPIA NO TIENE POR QUÉ SER CARA

El precio de una sesión de 50-60min oscila entre los 35 y los 70€, aunque puede alcanzar los 150€. Sinceramente, el precio no siempre es indicativo de calidad. Cada profesional valora su trabajo y su tiempo en función de criterios totalmente propios y subjetivos. Por tanto, no desconfíes sólo por el precio; hay profesionales maravillosos ejerciendo a precios muy asequibles.

5. ÉXITO NO ES SINÓNIMO DE CALIDAD

Hoy en día la psicología está de moda. En las librerías hay miles de libros de autoayuda, crecimiento personal y espiritualidad de profesionales reconocidos. Charlas TED, manuales, conferencias, revistas… Incluso para un profesional del sector a veces es difícil discernir dónde está la calidad y el trabajo honesto VS los eslóganes panfletarios. Así que no te dejes llevar por lo mainstream: que un psicólogo haya escrito mil bestsellers no lo convierte per se en un magnífico profesional, si no en un gran vendedor. Aléjate de los tópicos, de las frases a lo Mr.Wonderful, de los mensajes vacíos, de todo lo que suene a ‘5 consejos para ser feliz en 2 días…’. Busca a quien no niegue que sufrir, estar triste, malhumorado o harto a veces ¡es normal! La sombra existe y es necesaria y sólo si aprendes a abrazarla podrás sanar.

Dicho esto, y una vez que hayas elegido, no te olvides de lo siguiente:

EL TIEMPO ES VALIOSO

Desconfía del terapeuta que siempre te hace esperar y/o alarga la sesión más de la cuenta. Es cierto que si la sesión anterior ha sido intensa, puede que sean necesarios unos minutos más para que ese cliente no se vaya agitado a casa y tengas que esperar, pero no debería ser la norma general. La terapia es un contrato entre dos partes y el deber principal es respetar el tiempo y el trabajo de ambos. Tú pagas por un tiempo determinado, ni más ni menos. Menos, es estafa. Más, es paternalismo. Y en ambos casos es injusto.

SE NECESITA IMPLICACIÓN Y ESFUERZO

Por parte del terapeuta y, por supuesto, del cliente. El profesional debe proveerte de los recursos necesarios para que mejores en el tiempo más óptimo, y por tu parte se requiere compromiso y trabajo. El cambio pasa por ti, es tu responsabilidad. Aprovecha el tiempo.

ADMIRA TU VALENTÍA

Enfrentarte a tus fantasmas es difícil y desagradable. Da miedo. Lo valiente es hacerlo incluso con miedo. Muchas veces el inicio de una terapia supone remover viejos conflictos y desbloquear emociones limitantes. Es decir, una revolución emocional potente. Debes estar preparado para experimentar emociones como la tristeza, la rabia, la culpa, la vergüenza, la pena… pero te aseguro que es la mejor inversión de futuro que puedes hacer.

Así que…

 

PACIENCIA, VALOR Y ¡BUENA SUERTE!