La mayoría de la gente que en el colegio o instituto haya tenido que elegir una de las dos ramas, habrá tenido además que aguantar la interminable discusión sobre qué es mejor ¿ciencias o letras? Acompañado de la creencia de que solo iban a letras aquellos a quienes se les daban mal las matemáticas. Muchos hemos tenido que pasar por clases de química, pero renunciar a las de fútbol cuando suspendíamos. ¿Por qué no hacer las dos cosas, o dedicar más tiempo a aumentar nuestras mejores habilidades? ¿Quién decide qué es mejor? No hay una única opción correcta, sino que la elección depende de las características y habilidades de cada persona.

Inteligencias múltiples

“La inteligencia es la capacidad de entender, asimilar y elaborar. La inteligencia permite elegir las mejores opciones para resolver una cuestión”. Al igual que no hay un sólo tipo de problema, no hay una sola forma de resolverlo. Es decir, no hay un sólo tipo de inteligencia. No son los que van por ciencias los únicos con capacidad mental. Gardner propone la Teoría de Inteligencias Múltiples, en el que describe 8 tipos de la misma.

En primer lugar, la inteligencia lingüística-verbal, o capacidad de lenguaje y comunicación. En segundo lugar, la musical, capacidad para tocar instrumentos o componer piezas musicales. La inteligencia visual-espacial, que nos permite observar el mundo y los objetos, o dibujar. La inteligencia corporal o cinestésica, es la referida a las actividades físicas o deportivas, pero también al manejo de herramientas.

La quinta o lógico-matemática, es a la que anteriormente nos hemos referido como “de ciencias”.  Permite resolver los problemas con razonamiento lógico, y los problemas matemáticos. La inteligencia naturalista permite relacionarnos con el entorno, los animales, vegetales e incluso diferenciar el clima.

La inteligencia interpersonal es la que nos capacita para mantener relaciones con otros individuos. Nos permite comprender a los demás y empatizar con ellos.Por último,  la inteligencia intrapersonal es la que se pone de manifiesto cuando conectamos con nosotros mismos. Las personas con este tipo de inteligencia son capaces de acceder y comprender sus propios sentimientos, así como gestionarlos de un modo adecuado.

Pero, ciencias o letras, ¿cuál es mejor?

Todas las personas poseen cada uno de estos tipos de inteligencia, en mayor o menor medida. El hecho de que poseas unas en mayor cantidad que otras no te hace mejor o peor que el resto. La mayoría de personas asocian inteligencia con el éxito académico. No obstante, en este no se evalúan, por ejemplo, la inteligencia intra ni interpersonal, ni la naturalista. Que no se te den bien las matemáticas no quiere decir que seas menos válido. Si no se te da bien el deporte, puede que seas increíble en dibujo, o tocando un instrumento. Tal vez lo tuyo sea ayudar a los demás, las relaciones con otros.

No para todas las situaciones o etapas de la vida necesitamos el mismo tipo de inteligencia. De este modo, encontramos artistas que toda su vida han sido considerados como “negados para estudiar”, cuando en verdad nadie se fijaba en su fortaleza. También personas con mucha habilidad para las matemáticas que, sin embargo, no son capaces de mantener una conversación. En resumen, cada persona debe buscar su propia capacidad, aquello en lo que es bueno y que le hace feliz. No todo es adecuado para todo el mundo, no todas las personas necesitan lo mismo. No te dejes convencer de que no vales para nada, busca y ejercita lo que se te da mejor. No dejes de lado lo que te gusta por tratar de mejorar aquello que crees que deberías hacer. Cualquiera puede ser un genio si elige bien.