La amistad no se mide por el valor corpóreo si no por lo etéreo. Es el hábitat del tiempo compartido y los recuerdos vividos. Allí donde los ojos son el espejo del alma, ahí es donde nacieron, nace y nacerán las historias de la buena amistad.

En este blog se han publicado algunos artículos que hablan al respecto de la amistad y los amigos, si pincháis en las palabras claves, os remitimos a alguno de estos para ahondar un poco más sobre este vínculo relacional.

Hoy, quiero compartirles una historia real, una historia de amistad para no olvidar, con unos protagonistas tan peculiares como sus nombres mismos.

La historia de Guacamole y Chips: dos amigos de plumaje distinto

En una granja a las afueras de Fayetteville, Estados Unidos, nació en el verano del 2018 Guacamole, una de las tantas crías que nacerían de las Gallinas de Guinea que tienen los dueños de esta granja.

Un día, la madre de Guacamole le estaba enseñando a él y a sus hermanos polluelos a volar, por lo que se posaron en la copa de un enorme árbol del cual Guacamole, torpemente por su inexperiencia en el vuelo, cayó directo al suelo rompiéndose sus dos patas.

Con el tiempo y los cuidados de una pequeña granjera, Guacamole consiguió recuperarse quedando sus patitas con una deformidad que le supuso la expulsión de la bandada de “guinis”, como les llama cariñosamente mi amiga, ya que una particularidad de estas aves es que además de ser muy ruidosas, van siempre en banda y son muy huidizas.

He aquí una muestra gráfica de cómo se ven las patas de Guacamole.

Fuente: Nayra Aisa para Dakari

El rechazo de su clan, le llevaría a la soledad, pero al cabo de un tiempo un gallo llamado Chips, contemporáneo a Guacamole, se uniría a éste para obtener una receta perfecta de solidaridad, protección y amistad.

Desde entonces, Guacamole sigue caminando torpemente al lado de su amigo Chips. Allí donde él necesite apoyo, este gallo envalentonado corre a socorrerle de los ataques de las otras aves.

Y allí, donde el gallo Chips va a acurrucarse la gallina Guacamole se le acerca para descansar juntos… Así nació esta perfecta amistad, con los ingredientes adecuados que ellos pudieron encontrar en sí mismos. Ellos consiguieron conectar y trascender en la diversidad de los cuerpos, las formas, lo que se posee y lo que no, para complementarse.

Fuente: Nayra Aisa para Dakari.

Cuánto desprecio gratuito en la diferencia nos hace perdernos lo mejor de cada persona; y cuánto aprecio valioso e inesperado da el mejor tesoro que uno pueda poseer: un amigo o una amiga.

El respeto y el amor a la vida en todos sus aspectos son las claves para construir una humanidad mejor, cuyos frutos serán la más sana de las fraternidades que podemos encontrar en el transcurso de nuestros días.