Bullying, ocho letras con las que se intenta dar nombre al sentimiento de un niño a la hora de tener que
enfrentarse a ese nuevo día. No solo es intimidación, es dolor, una marca a fuego que, sabes que te condicionará para el resto de la vida.

La víctima sufre agresiónes físicas y/o verbales, vejaciones por parte del acosador y en algunos casos pueden darse abusos sexuales. Las agresiones pueden ser físicas o psicológicas y con las nuevas tecnologías, estas pueden darse , también, fuera de las aulas en grupos de Whatsapp y redes sociales.

Por lo tanto, debemos mostrar atención a la actuación del menor, si cambia de hábitos, si se siente más afligido o esquivo, si a la hora de ir al colegio tiende a escusarse con algun malestar o enfermedad.

Intentar tener una conversación con él, hablar con compañeros, poner sobreaviso a profesores de la escuela o incluso de actividades extraescolares.

Esto es lo que ocurre día a día en las aulas:

 

Protocolo de actuación

El MEP (Ministerio de Educación Pública) junto con UNICEF, nos ofrece unos pasos en la ruta de Protocolo de actuación en situaciones de Bullying:

  •  Detección de la situación de Bullying.
  •  Comunicación a la dirección.
  •  Atención de la situación.
  •  Comunicación con la familia.
  •  Entrevista con todas las partes.
  •  Definir las medidas a seguir con las diferentes partes.
  •  Seguimiento a la implementación de las medidas.
  •  Medidas/acciones para restaurar la convivencia.

 

Existen teléfonos (900 018 018 – España) y asociaciones de ayuda. Cada vez son más los colegios que se acogen a nuevos programas contra el acoso escolar.

Todos tenemos la obligación de educar a los niños, y no hablo solo de las personas que son padres, los que no lo somos tenemos la misma, con sobrinos, amigos, vecinos, etc.

No es cosa de niños, porque nosotros, los adultos, somos el espejo donde ellos se reflejan.

 

Original

 

 

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